Tiene 96, vende dulces y no le tiene miedo al Covid-19

*.-Se echa su buena caminata empujando su carretilla con dulces, se va a patín hasta La Victoria.
*.-Vender dulces no es trabajo, trabajo es echar una cadena, pegar piedras, lo mío es la albañilería pero no hay trabajo pa’ eso.

Irene Terrones Ortiz
Reportera de Crónica TB

Toda la vida vendiendo dulces, recorre la ciudad empujando una carretilla, llega a vender hasta 150 dulces al día, no tiene miedo al Covid-19, porque para él simplemente no existe esa enfermedad, aún así en una pequeña bolsita guarda el cubrebocas porque sabe también que hoy día es obligado su uso para poder entrar a cualquier establecimiento.

De caminar por las calles del centro se va hasta La Victoria, una de las comunidades más próxima a esta cabecera municipal, este oficio dijo, apenas lo agarró porque lo suyo es la albañilería pero en estos momentos ese trabajo está muy escaso, por eso en los últimos meses optó mejor por la venta de los dulces, dándolos a 7 pesos cada uno y sí los vende, “me lleg0 a vender 150 dulces, eso sí le camino mucho, imagínese me voy a vender hasta La Victoria y me voy a pie jalando mi carretilla”.

Don Paulino a su edad presume de tener buena salud, aunque ande sin el cubrebocas, al Covid-19 miedo no le tiene.


“No me lo pongo porque no me acostumbro a traerlo puesto y otra pues porque yo no creo en ese virus que dicen, el Covid-19, fíjese en 96 años que tengo solo dos veces he ido a ver al médico y eso fue porque no veía yo muy bien, entonces uno de mis hijos que da clases en Tantoyuca vino a verme y me vio con el problema de mi vista y fue que me llevó al médico, y en un ratito volví a ver. Y cuántos hijos tiene don Paulino?, “tengo 14 hijos, Dios me dió cuatro esposas pero ya se murieron solo me quedan los hijos, ellos no quieren que trabaje pero a mí no me gusta estar de arrimado, me gusta trabajar, ganar mi dinerito, mis hijos me apoyan económicamente ellos no quieren que trabaje pero no me hallo sin hacer nada, y aquí ando vendiendo dulces que a esto no le llamo trabajar pa mi trabajar es echar una base, poner una cadena para construcción a pegar piedras eso sí es trabajo pero esto de vender dulces no”.

Y entonces no le teme al Covid-19, “no, no pasa nada tengo 96 años y gracias a Dios aqui andamos y no me duele nada aquí seguimos en la venta de los dulces y echándole ganas porque no nos queda de otra.