SUCESOS Y COMENTARIOS

Enrique Tejeda Cruz

PORFIRIO VS. MARCELO DE LA GREÑA SON EL CAOS DE MORENA

Ver para creer, el ruido que no genera la oposición política por estar según se ve tranquila y durmiendo en sus laureles, lo está generando la oposición interna en Morena, al provocar enfrentamientos que en nada fortalecen la unidad partidista.

Con la pugna entre militantes morenistas la situación se le complica más al presidente López Obrador que tiene graves problemas afuera, entre la pandemia fuera de control, el desastre económico, las protestas en su contra y la violencia en el país y adentro, en eso que llaman la 4T y en su partido Morena, la cosa está peor.

La elección interna que debió transitar con civilidad para no generar los problemas presentes, está convertida en un caos muy serio para Morena. Con un increíble enfrentamiento canibalesco entre grupos y tribus que sumado a los protagonismos y las ambiciones de poder que afloran con la cercanía de las elecciones de 2021 y la sucesión de 2024, conforman un complicado frente interno que le crea demasiado ruido e inestabilidad al mandatario y a su gobierno.

La verdad en muy poco ayudan al presidente las expresiones de una lucha intestina y confrontaciones que amenazan hasta con rupturas. En los últimos días personajes de la talla de Porfirio Muñoz Ledo, figura histórica de la 4T, y el poderoso canciller Marcelo Ebrard Casaubon, paladines de Morena, se han enfrascado en un abierto enfrentamiento en el que se están dando hasta con la cubeta.
El diputado Muñoz Ledo, con ataques y alusiones directas al secretario de Relaciones Exteriores, al que se refiere como “obsesionado en ser presidente a como dé lugar” y Ebrard, el poderoso secretario que, si bien no le responde personalmente y evita el choque directo, sí le manda respuestas a través de medios y personajes afines a Muñoz Ledo y a los que, dice el canciller, “están utilizándolo para golpearme”.

Y si con lo anterior no fuera suficiente, están las irregularidades y problemas legales que el Tribunal Electoral del Poder Judicial ha acusado en la convocatoria para elegir a la nueva dirigencia a través de encuestas, todas señaladas en denuncias y quejas de los propios morenistas, lo que complica sobremanera el proceso organizado por el INE.

Dando pie lo anterior a toda clase de versiones que apuntan a que los magistrados terminarán anulando el proceso interno morenista.   Expresando que, ante la dificultad de encuestar a casi 120 candidatos a presidente y secretario General, lo que terminaría alargando la actual presidencia interina de Alfonso Ramírez Cuéllar hasta que pase la elección de julio de 2021 tal como él lo espera.

Las orejas que en cuestiones políticas nunca faltan, oyeron que dicen que hay incluso quien afirma que ese es el escenario que ya están viendo en Palacio Nacional donde, si bien el presidente decidió no meterse en los asuntos internos de Morena, es lógico que tampoco vea con buenos ojos el fuerte ruido y la inestabilidad que generan las pugnas y arrebatiñas internas en el partido y lo peor las dificultades que plantea llevar a cabo una encuesta con tantos aspirantes que se registraron.
El propio Ramírez Cuéllar a quien muy pocos compañeros lo apoyan, afirma que él está listo para seguir en la presidencia si no se puede llevar a cabo la encuesta y que sería según su sueño, hasta pasados los comicios intermedios del próximo año cuando se convoque a un nuevo proceso para renovar la dirigencia nacional morenista.

O incluso se puede decir que los problemas que no tiene con la pasiva y desarticulada oposición partidista, el presidente Andrés Manuel,  los tiene con Morena, donde de aquí al 2024 se enfrentarán, con choques cada vez más fuertes dos grandes bloques: 1.- los moderados que lideran Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, en alianza de coyuntura, y 2.- los grupos que respaldan a Claudia Sheinbaum, que intentan mantener el control del partido con Bertha Luján, Héctor Díaz Polanco y el propio Ramírez Cuéllar.

De este lado se colocó Muñoz Ledo, que ha abierto un frente directo en contra de Ebrard y su candidato Mario Delgado, a quienes acusa de “oportunistas y traidores” al grado que el experimentado diputado anticipa una ruptura en la que ve a Marcelo como candidato de un partido de centro-derecha y disputándole la Presidencia a Morena y a López Obrador en 2024.

Así que, en este gobierno de la 4T, el ruido y la inestabilidad que no genera la oposición política, lo está generando la oposición interna en Morena, un movimiento que lejos de institucionalizarse parece destinado a fracturarse.

¡Pásela bien y Pórtese mejor!