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Enrique Tejeda Cruz

MARIO MOLINA MUERE POR INFARTO

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dio a conocer a través de su cuenta de Twitter el lamentable fallecimiento este 7 de octubre del doctor Mario Molina Enríquez, el científico mexicano más reconocido en la historia y uno de los principales investigadores de la química atmosférica, así como distinguido universitario, Premio Nobel de Química 1995.

El ingeniero químico Molina egresado de la UNAM fue coautor, junto con F.S. Rowland en 1974, del artículo original prediciendo el adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de la emisión de ciertos gases industriales, los clorofluorocarbonos (CFC), que les mereció el Premio Nobel de Química. en 1995. Estos estudios sentaron las bases del Protocolo de Montreal, impulsado por la Organización de Naciones Unidas.

Fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias y del Instituto de Medicina de los Estados Unidos, y durante ocho años fue uno de los 21 científicos que formaron parte del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente Barack Obama (PCAST); previamente había estado en el mismo Consejo del Presidente Bill Clinton.

Entre sus actividades más recientes estaban la investigación en la Universidad de California en San Diego (UCSD), donde formaba parte del Departamento de Química y Bioquímica y del Instituto de Oceanografía SCRIPPS, una de las instituciones líderes en la investigación de los fenómenos asociados al Cambio Climático.

En México, presidió desde 2005 un centro de investigación y promoción de políticas públicas que lleva su nombre, donde realiza estudios estratégicos sobre energía y medio ambiente, particularmente en los campos de cambio climático y calidad del aire.

El científico egresado de la Máxima Casa de Estudios nació en la Ciudad de México en 1943, donde hizo sus estudios de primaria. Luego fue enviado por sus padres, Roberto Molina y Leonor Henríquez, a estudiar a Suiza a los 11 años.

Molina fue catedrático e investigador de la UNAM (1967-1968); asociado posdoctoral de la Universidad de California, Berkley (1972-73); profesor de la Universidad de California en Irvine (1975-1982); investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro del Instituto Tecnológico de California de 1982 a 1989 y del célebre Instituto Tecnológico de Massachusetts en 1989-2004.

Nacionalizado estadounidense, en su autobiografía habló de que su fascinación por la ciencia comenzó antes de entrar a la preparatoria: “Aún recuerdo mi excitación la primera vez que contemplé una paramecia (protozoario) y una ameba en un microscopio de juguete más bien primitivo. Entonces convertí un cuarto de baño, rara vez usado por la familia, en un laboratorio y pasé horas jugando con equipos de química. Con ayuda de una tía, Esther Molina, que era química, continué haciendo experimentos cada vez más complicados, del mismo nivel que los realizados por los estudiantes en el colegio”, escribió.

Así es la vida al inicio de los grandes científicos, sencilla y a la vez brillante, de niños con sueños por realizar como cualquier mortal, pero con una mente privilegiada que los convierten con estudios y esfuerzo permanente en destacadas personalidades dentro de la ciencia y tecnológica, que muy pocos logran alcanzar.

Justo hoy que se anunció a las ganadoras del Premio Nobel de Química 2020, México pierde una de esas extraordinarias mentes en la persona doctor Mario Molina Enríquez, orgullo de nuestro país

Recordemos que el 11 de octubre de 1995 hace casi 25 años cuando Mario Molina ganó el Nobel de Química en 1995, que en las páginas del universal y medios de aquel entonces, mostraban que el panorama científico en México no era muy diferente al de hoy, también se pedía más presupuesto para la ciencia mexicana.
Mario Fortes, entonces presidente de la Academia de la Investigación Científica -hoy conocida como Academia Mexicana de Ciencias- describió “Lo que nos falta es apoyo para crear un ambiente académico propicio, no hablo sólo de laboratorios e insumos, sino también la actividad académica de excelencia.
Escribir sobre este extraordinario científico mexicano nos llevaría muchas paginas para poder describir los grandes logros y satisfacciones alcanzados en su profesión como persona y para su querido México. Aquí solo les dejo una pequeña descripción de la grandeza de este gran mexicano.
 
¡Pásela bien y Pórtese mejor!