SUCESOS Y COMENTARIOS

SUCESOS Y COMENTARIOS
Por: Enrique Tejeda Cruz
LA PANDEMIA DE COVID-19 OPORTUNIDAD DE REFLEXIONAR
En la colaboración de hoy me he apoyado en los interesantes comentarios del maestro en educación Reyes Enríquez, y me sirven para comentarles lo siguiente.
Esta situación sin precedentes con el arribo del nuevo coronavirus covid-19 es una oportunidad más de reflexionar, para reeducarnos y reconsiderar que somos parte del entorno y no ajenos a él. Su aparición nos muestra que, si no cambiamos la forma de relacionarnos con la naturaleza, nuestra continuidad como especie tal como la conocemos, está en riesgo, así lo indica el resultado de múltiples investigaciones realizadas por científicos especialistas.

Aunque todavía están en curso las investigaciones sobre el origen del nuevo virus, las hipótesis más serias señalan la interacción entre especies de animales salvajes y el ser humano. Dicha interacción se da principalmente por la expansión humana y las transformaciones de los entornos naturales donde viven especies animales con patógenos que desconocemos y de los cuales no tenemos anticuerpos

Indica las investigaciones que los impactos de las actividades humanas y la transformación del entorno no son ninguna novedad ya que, para sobrevivir, el ser humano históricamente ha hecho uso de los diferentes ecosistemas. Por lo que hoy en día, prácticamente todo el planeta tiene cierto grado de intervención
La intromisión humana a los entornos naturales se simplifica, por ejemplo, en grandes transformaciones sufridas como la conversión de espacios forestales en espacios de uso agrícola, la expansión urbana, la minería, la infraestructura y el cambio climático, entre muchos otros.

Por otra parte, el maestro y sociólogo, con especialidad en docencia y maestría en educación,  Reyes Enríquez, indica que las” representaciones propias de cada cultura que se asignan a los animales con diferentes significados y usos, también son parte de la antropización, es decir la transformación que ejerce el ser humano sobre el medio, ya sea sobre el biotopo o la biomasa, territorio o espacio vital cuyas condiciones ambientales son las adecuadas para que en él se desarrolle una determinada comunidad de seres vivos”. Deduciendo de lo anterior que un animal que interactúa permanentemente con una persona puede ser antropizado en su conducta, deseo humano de domesticar el mundo salvaje.

El medio ambiente tiene que tomar un papel central en las agendas pública y privada por tres razones básicas. En primer lugar, porque la aparición del nuevo coronavirus está relacionada con la forma en la que interactuamos con la naturaleza ya que no podemos descartar nuevas amenazas y riesgos si continuamos expandiendo de forma ilimitada la presencia humana en los entornos naturales.

En segundo lugar, por la cantidad de información que circula en los medios de comunicación, incluido el internet, que ha servido para la renovación polarizada e incompleta de las representaciones sociales sobre la naturaleza, hasta la idea de que el confinamiento tiene un aspecto “positivo” para el planeta.
En tercer lugar, porque el regreso a la normalidad puede cerrarla ventana de oportunidad de cambio social actual; es decir, los procesos de reactivación económica tienen que ser calculados para mejorar, no para empeorar.

Así como desde enero se tuvieron que tomar medidas para mitigar la pandemia, también desde ahora, antes de que termine la crisis, se tienen que tomar medidas de recuperación con una mirada de largo plazo
Hoy más que nunca atestiguamos la fragilidad de nuestros sistemas económicos ante riesgos que nosotros mismos construimos.

La post-pandemia es un momento decisivo: el enfoque en las estrategias de recuperación definirá nuestra capacidad para limitar la exposición a nuevas amenazas ambientales que están directamente relacionadas con nuestras formas de interacción con la naturaleza. Reubicar al medio ambiente como la mayor de las prioridades es un acto de sobrevivencia.

Esto no significa que debemos buscar el hilo negro y reinventar una nueva agenda ambiental, sino ratificar los compromisos ya firmados y fortalecerla a través de sus pilares: las agencias de gobierno, los sistemas educativos, la ciencia y la tecnología, las organizaciones no gubernamentales, la cooperación, los intermediarios y actores locales, así como sectores estratégicos como el turismo, el sector energético y la gestión territorial.
¿Qué visión del futuro para planeta, tiene la humanidad después de la pandemia?

Nada de mayor importancia que   lo surgieren los investigadores científicos, que no sea reubicar a la naturaleza al centro de nuestras prioridades, invertir en prevención y educación, así como una inyección de recursos al ambiente no sólo puede ser redituable y útil para reactivar la economía, sino la ocasión para generar ciudadanos más integrados con los entornos.

Para construir un mejor futuro debemos pensar en calcular y prevenir los riesgos existentes y los nuevos relacionados a la expansión humana que, bajo el modelo actual de desarrollo, tarde o temprano podrían surgir. De otra forma, no habremos aprendido nada.

Esta invitación de ser receptivos y de poner en práctica las indicaciones vertidas por los científicos para contar con una naturaleza que nos brinde una mejor forma de vida a todo ser viviente, no solo corresponde a las diferentes autoridades del mundo nos involucra a toda esta prioritaria tarea.

Si hablamos de futuro, se entiende que estamos conscientes de la responsabilidad que tenemos en el presente, de GUARDAR LA SANA DISTANCIA Y QUEDARTE EN CASA que es la mejor opción de acuerdo a lo manifestado por el Dr. López Gatell,  para sobrevivir de la enfermedad del covid-19.

¡¡Pásela bien y pórtese mejor!!