Nemi Dib, ex secretario de salud cuenta sus días en la cárcel

Abrazado de Luna, una de sus siete mascotas, Juan Antonio Nemi inició con el relato de lo que fue su vida al interior de un penal, luego de ser detenido en 2017 cuando la Fiscalía General del Estado, a cargo de Jorge Winckler, inició un proceso legal en su contra por los presuntos delitos de incumplimiento de un deber legal, peculado y abuso de autoridad.

En breves historias a través de Instagram, a veces con la voz entrecortada, el exfuncionario estatal busca hacer conciencia de lo que implica vivir en una Centro de Prevención y Readaptación Social, que ahora -según le cuenta sus amigos entrañables- está en mejores condiciones de cuando le tocó ser parte de la población penitenciaria.

Y es que desde el momento en que se dio su detención en el Estado de Puebla, hasta que llegó a la celda de castigo del penal de Pacho Viejo, las atenciones fueron pocas, y su arribo al penal de Pacho Viejo fue para convivir con ratas en un espacio de dos metros y medio, con una “cama” que dejaba que parte de su cuerpo colgara.

A través de Instagram, Juan Antonio Nemi Dib, exfuncionario del gobierno de Javier Duarte de Ochoa, relató parte de su experiencia al enfrentar el sistema de justicia en Veracruz, en el bienio de Miguel Ángel Yunes Linares.

La vida en la cárcel se reduce a tener que pagar 15 pesos para tener una cubeta de agua caliente para bañarse en un patio, en el área de castigo.

“Eso de estar preso y no esperarla, de vivir una vida relativamente tranquila y de repente te cae la fuerza del estado y todas las implicaciones que tiene. A veces somos muy frágiles cuando no hay grupo político que te respalde o cuando no tienes dinero y no puedes pagar tu libertad, es muy corrosivo, se requiere de un gran espíritu”

Consideró que las cárceles “son una escuela del mal” donde tiene que aprender a ser fuerte para resistir las presiones del exterior, aseguró Juan Antonio Nemi Dib, funcionario de la administración de Javier Duarte de Ochoa.

El exfuncionario público señaló que el 30 por ciento de los internos, al menos en el penal de Pacho Viejo, son inocente y se mantienen en dicho Centro de Prevención y Readaptación Social, por una mala defensa o procesos viciados.

El otro 30 por ciento está ahí por un accidente, por haber cometido un acto que generó daños a terceros sin tener la intención de lesionar o matar a alguien; y el resto -el otro 40 por ciento- está ahí por cometer un ilícito.

El político oriundo de Córdoba platicó que fue victima de atropellos, desde el momento en que se implementó un operativo violento para detenerlo en las inmediaciones del Cerro de Tepoztlán en Puebla.

Dijo que todo el trayecto desde Pueblo estuvo esposado, no le dieron de comer, ni lo hidrataron por horas, “estuve tres horas de pie previo a las audiencias (…) el juicio fue una burla, una fanfarria de injusticia”.

A su llegada al penal fue golpeado salvajemente y lo llevaron a una celda de castigo, “es un espacio para personas que se portan mal, un espacio de dos metros y medio, con una tasa de baño de metal empotrada en la pared, llena de excremento, desde las otras celdas me decían que tuviera cuidado con las ratas”.

Comentó que tuvo la oportunidad de hacer muchos amigos fraternos en la cárcel, que a la fecha le llaman a diario, “Yo me la pasé cañón y no se lo deseo a nadie, y menos si es inocente”

Nemi Dib, reiteró que a partir de este martes 26 de mayo contará parte de su experiencia en la cárcel, y aclaró que la intención no es liberar veneno, lo que quiere es encontrar una alternativa para atender a la población penitenciara de Veracruz y el resto del país.