Manolín en la fiesta equivocada…

Por: Ana María Vela

 

Con la música como un arte, Manuel alegraba las tardes con su camioneta adaptada con estructura metálica y grandes bafles, en medio iba él junto con sus teclados.

Así recorría las calles de Tierra Blanca, Veracruz para amenizar sus momentos libres.

Solía salir de su domicilio en la avenida Nicolás Bravo casi esquina con avenida Libertad para hacer sonar su música, a veces boleros, a veces chunchaca, los doce de diciembre, desde muy temprano poner las mañanitas a la virgen morena, afuera del Santuario Guadalupano; durante todo el día circulaba por el centro de la ciudad con las notas que enaltecían su fe.

Abrió bailes de grandes grupos y conjuntos, en los carnavales desde la época de los sesenta, enseñó a abrazar el arpa al gran Arpista internacional Carlos Barradas Realí, quien lo reconoció en público muchas veces por haberle enseñado sus primeras notas musicales que fue perfeccionando para ejecutarlas en sus giras por el mundo.

Con pasión desgranaba una a una las partituras de las canciones, lo mismo en los grandes escenarios, como en las fiestas populares y particulares de la región, así como en cualquier esquina de la ciudad.

Sin embargo la noche de este viernes trágico, estaba ahí, detrás de sus teclados, dispuesto a hacer resonar el alma con su música. Eso era lo suyo, hacer música. Aún cuando estuviera en el lugar equivocado.

Apasionado del Golf dio grandes triunfos al Estado de Veracruz, representando la entidad en las competencias nacionales.

 

 

Por las noches le gustaba patinar en la plancha del parque Benito Juárez, a su edad, se divertía y contagiaba de su alegría y amor a la vida, de rizos sueltos y entre canos movidos por el aire, siempre estaba dispuesto a una buena charla, con un buen café.

Manolín, ese era su mote por la sedosidad de sus manos, al ejecutar el órgano y los teclados que erguían su delgada figura, y que lo convirtió en todo un personaje, al cual una bala le segó el suspiro, cuando aún tenía mucho que dar, en esta fiesta de la vida.