Estudia Italia medidas para regresar a labores

Hay una creciente sensación en Italia de que lo peor podría haber pasado.

Las semanas de confinamiento en el país, que tiene la mayor cifra de muertes por el nuevo coronavirus en el mundo, parecen empezar a tener efecto, pues las autoridades anunciaron la semana pasada que los números de infecciones se habían estabilizado.

Ese rayo de esperanza ha cambiado la conversación hacia el desafío de cuándo y cómo reabrir el país sin desencadenar otra ola de contagios.

Para hacerlo, los funcionarios de salud italianos y algunos políticos se han enfocado en una idea que parecía relegada a las novelas distópicas y a películas de ciencia ficción.

Tener en la sangre los anticuerpos correctos contra el virus, un potencial signo de inmunidad, podría pronto determinar quién y quién no puede volver al trabajo, quién se queda confinado y quién sale libre.

Ese debate está, de algún modo, por delante de la ciencia. Los investigadores no están seguros de que esos anticuerpos podrían, en efecto, indicar inmunidad.

Pero eso no ha impedido que políticos consideren la idea, a medida que crece la presión para abrir las economías y evitar una depresión.

El presidente conservador de la región de Veneto ha propuesto una licencia especial para italianos que posean anticuerpos que muestren que han tenido, y vencido, el virus.

El ex Primer Ministro, Matteo Renzi, un liberal, ha hablado sobre un “Pase de Covid” para los no infectados.

El actual Premier Giuseppe Conte dijo que mientras se realizaba el confinamiento, el Gobierno había empezado a trabajar con científicos para determinar cómo enviar al trabajo a la gente que se ha recuperado.

El debate sobre cómo reabrir llegó a Italia la semana pasada.

Fue el primer país europeo en anunciar medidas de aislamiento a nivel nacional, que empezó el 9 de marzo. Pero el rango de nuevas infecciones empezó a caer hace una semana, lo que llevó a los líderes a hablar con cierto optimismo.

“Estamos empezando a ver luz al final del túnel”, dijo Fabio Arrighini, un supervisor de la red de ambulancias en Lombardía, región más afectada por el Covid-19 en el país.

“Cada vez hay menos llamadas”.

Pero el debate sobre una fuerza de trabajo basada en los anticuerpos una vez más ha posicionado a Italia en una desafortunada vanguardia de las democracias occidentales que combaten el virus, con incómodas implicaciones éticas e inevitables consecuencias.

Esas mismas implicaciones han afectado a los doctores, al tener que elegir entre atender a los jóvenes o a los ancianos.

Pero en algún punto, casi todos los gobiernos tendrán que lograr un equilibrio entre garantizar la seguridad pública y hacer que sus países vuelvan a funcionar.

También podrán encontrarse en una situación en que deben analizar lo que es mejor para la sociedad en contra de los derechos individuales, utilizando criterios biológicos de maneras que casi con seguridad serían rechazadas en ausencia de la emergencia actual.

“Parece que se divide a la humanidad en dos, los fuertes y los débiles”, dijo Michela Marzano, profesora de filosofía moral en la Universidad Paris Descartes.

“Pero lo que sucede es esto”.

Desde una perspectiva ética, argumentó, la cuestión de usar los anticuerpos como base para el libre tránsito concilia una visión utilitaria de lo que es mejor para la sociedad con respeto a la individualidad, al proteger “a los más frágiles, no marginándolos”.

“No es discriminación”, dijo.

“Es protección”.

Científicos en Italia, así como sus contrapartes en Alemania, EU, China y otros lugares, ya están estudiando si los anticuerpos son una fuente potencial de protección o inmunidad ante el virus.

Italia, por su temprana propagación y exposición al virus, tiene una oportunidad de saber cómo funciona el virus y cuáles son las propiedades biológicas que protegen contra él.

Veneto planea comenzar a recolectar 100 mil pruebas de sangre de personas en la región, empezando por trabajadores de la salud y luego empleados, para analizar en laboratorios los anticuerpos de la gente que tiene el virus y de aquellos que se han curado de él.

En ninguna región de Italia es tan grande la búsqueda una estrategia de anticuerpos como en Veneto. Es una región aledaña a Lombardía y una de sus ciudades, Vo’, tuvo la primera muerte del país por la enfermedad. Fue además una de las primeras en entrar en cuarentena.

Después del brote, los funcionarios de la ciudad empezaron a hacer pruebas a toda la población, 3 mil personas, incluyendo a aquellos sin síntomas.

Eso ayudó a eliminar dicho brote, y ahora las autoridades planean llevar a cabo pruebas de anticuerpos y genomas a toda la población para detectar patrones de quién fue y quién no fue susceptible al virus.

Esos resultados, que podrían llegar en tres o cuatro meses, podrían dar luz sobre por qué algunos permanecieron como asintomáticos, mientras que otros sí se enfermaron, así como si aquellos que no se enfermaron tenían anticuerpos y si los niños tuvieron algo que ver que ayudaba a evitar la enfermedad.

“Italia tiene en este momento, por supuesto, uno de los mayores grupos de personas infectadas que se han recuperado de la infección”, dijo Andrea Crisanti, la principal consultora científica sobre el virus en Véneto y profesora de microbiología en la Universidad de Padua.

Agregó que era “un conjunto único y valioso de información y datos”.

Los científicos en Italia han dicho que el virus produce dos tipos de anticuerpos, uno que generalmente aparece entre cinco y seis días después de la exposición al virus, y que se desvanece después de 20 días.

A medida que una persona se cura, ese anticuerpo, que indirectamente muestra contagio, es reemplazado lentamente por otro, que indirectamente muestra que una persona ha tenido el virus.

Cuando sólo se detecta el segundo anticuerpo, significa que la persona probablemente ya no esté infectada.

“Es muy probable que sea una persona sana que sobrevivió a la infección o que estuvo asintomático y desarrolló anticuerpos”, dijo Crisanti.

Crisanti enfatizó la necesidad de una estrategia cuidadosamente diseñada para reabrir Italia, la cual hiciera uso del rastreo de contagios, equipos de protección y pruebas masivas de anticuerpos.

“La planificación anticipada es una de las cosas más importantes”, dijo Crisanti.

Sin una estrategia adecuada para más adelante, “el resultado más probable es que la epidemia comience de nuevo”.

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