Es trabajo de mujeres esencial en EU

Nueva York, Estados Unidos (18 abril 2020).- Todos los días, Constance Warren se encuentra detrás del mostrador de una tienda de alimentos en Nueva Orleans, viendo cómo vienen y van los clientes.

Le agradecen y le cuentan que no les gusta estás encerrados, esperando a que acabe la epidemia. Ella envuelve su jamón ahumado y les sonríe.

Es bueno tener un trabajo en estos momentos, la extraña fortuna de ser una trabajadora esencial. Pero se pregunta si, una vez que todo regrese a la normalidad, las personas recordarán el papel que jugó durante esta crisis.

“No olviden que estuvimos abiertos para ustedes en este momento de necesidad”, dijo durante un descanso.

“Nunca se sabe cuándo podrían volver a necesitarnos”.

Desde las cajeras hasta las enfermeras de los cuartos de emergencia, de la farmacéutica en la farmacia hasta las cuidadores de la salud tomando el autobús para atender a sus clientes, las soldadas en el frente de batalla durante la actual emergencia nacional son en su mayoría mujeres.

Uno de cada tres trabajos ocupados por mujeres ha sido designado como esencial, de acuerdo con un análisis del New York Times hecho con los datos del censo y cruzado con los lineamientos de trabajadores esenciales del Gobierno federal.

Las mujeres no blancas tienen más probabilidades de realizar trabajos esenciales que cualquier otra persona.

El trabajo que hacen regularmente es mal pagado e infravalorado, una fuerza laboral invisible que mantiene el país funcionando y que se ocupa de los más necesitados, ya sea que haya una pandemia o no.

Las mujeres representan el 90 por ciento de los asistentes de enfermería, la mayoría de los terapeutas respiratorios, la mayoría de las farmacéuticas y una amplía mayoría de asistentes médicos.

Más de dos tercio de los trabajadores en tiendas de alimentos y negocios de comida rápida son mujeres.

En tiempos normales, los hombres representan la mayor parte de la fuerza de trabajo. Pero esta crisis ha cambiado las cosas. En marzo, el Departamento de Seguridad Nacional publico un documento identificando a los “Trabajadores de infraestructura crítica esenciales”, una guía para funcionarios estatales y federales.

Enlistaba decenas de trabajos que eran vitales y no podían detenerse incluso cuando las ciudades y estados estaban bajo un amplio cierre.

La mayoría de esos empleos son ocupados por mujeres.

Entre todos los trabajadores hombres, el 28 por ciento tiene empleos considerados esenciales.

Los hombres constituyen la mayoría de los trabajadores en algunos sectores esenciales, como el de aplicación de la ley, el tránsito y los servicios públicos, y millones enfrentan riesgos graves e incuestionables cuando se dirigen al trabajo todos los días.

Pero simplemente no hay tantos de estos empleos como los que hay en la industria a la vanguardia: la atención médica.

Hay 19 millones de trabajadores de la salud en todo el país, casi tres veces más que en agricultura, aplicación de la ley y la industria de entrega de paquetes combinados.

Hay cuatro enfermeros registradas por cada oficial de policía. Casi cuatro de cada cinco de ellos son mujeres.

Esto se refleja en otro doloroso dato: un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades encontró que las mujeres representan el 73 por ciento de los trabajadores de la salud de EU que han sido infectados desde brote de coronavirus comenzó.

Esta “fuerza laboral de cuidados”, dijo Mignon Duffy, profesora de la Universidad de Massachusetts Lowell que estudia el trabajo de las mujeres.

“Es parte de la infraestructura de toda nuestra sociedad. Mantiene todo junto”, añadió.

Sin embargo, durante mucho tiempo se ha desdeñado, dijo.

“Pero ahora nos vemos obligados a reconocer quiénes son los trabajadores esenciales”, dijo Duffy.

“¿Y adivina quiénes son?”

Pero ser esencial no significa en absoluto estar bien compensado o incluso reconocida.

Si bien las mujeres han aumentado su participación en trabajos de atención médica de alto nivel, como cirujanos y otras especialidades, también han estado ocupando los trabajos invisibles en el nivel más bajo de la escala salarial: los trabajadores que pasan largos y poco remunerados días bañando, alimentando y medicando a las personas más vulnerables del país.

De los 5.8 millones de personas que trabajan en el cuidado de la salud que ganan menos de 30 mil al año, la mitad no son blancos y el 83 por ciento son mujeres.

Los asistentes de salud y cuidado personal, que ganan poco más que el salario mínimo y que hasta hace poco no tenían protecciones laborales básicas, han crecido en EU. Más de 8 de cada 10 de estos asistentes son mujeres.

“No me inscribí para una pandemia”, dijo Andrea Lindley, de 34 años, enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos en un hospital de Filadelfia, donde han ingresado decenas de pacientes con coronavirus.

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