El escándalo sexual que debilita a Cuitláhuac García ante López Obrador

Plumas Libres / EMEEQUIS

 

El gobernador Cuitláhuac García necesitaba que todo saliera perfecto, al menos por unos días, para recuperar la confianza del presidente Andrés Manuel López Obrador, durante la gira presidencial de este fin de semana por Veracruz. Era vital para él presentarle al presidente cifras alegres de la situación de la entidad, para convencerlo de que no se había equivocado al respaldarlo durante tanto años… pero su plan perfecto quedó arruinado por un escándalo sexual.

Dos días antes de que Andrés Manuel López Obrador pisara de nuevo suelo veracruzano, tras medio año de distanciamiento con el maestro morenista, el miércoles 3 de junio fue asesinado el exfiscal distrital Ángel Fuentes Olivares, “El Pato”, acusado de engañar y violar durante años a jóvenes deportistas.


Ángel Fuentes Olivares era primo del Secretario Técnico de la FGE, Manuel Fernández Olivares, por eso jamás se le detuvo pese a que durante muchos años abusó de jóvenes a los que ahora acusan de asesinos,

Fuentes Olivares era servidor público de lunes a viernes y durante los fines de semana se presentaba en canchas llaneras de municipios aledaños a Boca del Río como un promotor deportivo capaz de llevar a las grandes ligas a los adolescentes más talentosos. A cambio, pedía que las futuras estrellas del futbol le dieran una “muestra” de que estaban dispuestos a todo por cumplir sus sueños. Cuando aceptaban, los obligaba a tener relaciones sexuales con él.

El exfiscal había logrado sortear muchos años de abusos y violaciones gracias a sus contactos en las más altas esferas de procuración de justicia. Sus compañeros policías desalentaban las denuncias, amenazaban a las familias que querían acusarlo y extraviaban las investigaciones en su contra. Hasta que en 2019, el tesón de un denunciante, Bernardo N., lo llevó a un juicio por el cual esperaba hasta 60 años de prisión.

ERA UN CASO «SENCILLO»

Jóvenes acusados de asesinar a ex fiscal, pero él los lastimó durante años


Fuentes en la Fiscalía estatal cuentan que su condena era un caso sencillo. “Un pase a gol y sin portero, como diría él”, relató uno de los involucrados. Había denunciantes dispuestos a dar su testimonio, mensajes SMS y chats como evidencias de las coerciones, fotografías comprometedoras en la computadora del acusado y testigos. Para rematar, el culpable de la trama era un agente corrupto, perfecto para ilustrar el cliché político de “se hará justicia, caiga quien caiga”.

En suma, narran desde la fiscalía veracruzana, era el comienzo perfecto para la nueva fiscal del estado, Verónica Hernández, quien llevaba apenas seis días en el cargo cuando ocurrió el homicidio. Ella también necesitaba entregar cuentas alegres este fin de semana para probarle a su jefe, Cuitláhuac García, que no se había equivocado al respaldarla ante el Congreso local, luego de que se logró su nombramiento, pese a que ella misma reveló que es prima hermana de “La Jefa”, una conocida cabecilla del cártel de Los Zetas en la entidad.
Pero su arranque no pudo ser más desaseado. Y, como consecuencia, ensució el fin de semana de ensueño del gobernador morenista.

El exfiscal Ángel Fuentes Olivares debía estar protegido por personal de la fiscalía ante las repetidas amenazas de muerte que había sufrido. Lo básico era garantizar que llegaría con vida al día de su sentencia. Sin embargo, la noche del miércoles pasado un grupo entró a su domicilio en el puerto de Veracruz y lo apuñaló hasta matarlo. La Fiscalía General del Estado informaría después que tres jóvenes fueron arrestados por el homicidio: todos jugadores de la liga sub-17 del futbol mexicano.

“El gobernador estalló cuando supo la noticia”, cuenta uno de los enterados del caso. “Estaba furioso, porque este era un caso que al presidente López Obrador le interesaba personalmente. No hay que olvidar que Bernardo, el chavo que destapó todo esto, no denunció el caso en Veracruz por miedo. El caso se lo llevó, personalmente, a Ciudad de México y se lo entregó a  Jesús Ramírez (vocero de la Presidencia)”.

“Jesús Ramírez le llevó el expediente al presidente y López Obrador personalmente giró instrucciones para que se hiciera justicia por estos chavos. Cuando nos llegó la orden de investigar este caso, nos dijeron textualmente ‘este encargo viene de arriba; el presidente quiere que se haga justicia en este caso, porque él es deportista’”.
El enojo de Cuitláhuac García resonó por todo el gabinete de seguridad. Y cimbró fuerte la oficina de la nueva fiscal, Verónica Hernández, quien además de tener un presunto culpable asesinado, ahora tiene a tres posibles víctimas de abuso sexual detenidas por matar a su agresor y la encomienda de resolver, y pronto, el caso.

Incluso, narra la fuente, en algún momento el gobernador veracruzano exclamó “¿Y ahora qué le digo al presidente, si me pregunta del caso?”.

Entre los cercanos del mandatario veracruzano no es secreto que su relación con el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sufrido un desgaste. Antes de este fin de semana, su último encuentro ocurrió en enero, cuando el gobernador ya percibía un trato distante del presidente, quien admitiría entre su círculo cercano que estaba decepcionado del maestro, por los altos niveles de violencia de la entidad y las acusaciones de corrupción al interior al gobierno que le llegaban hasta Palacio Nacional.

Este fin de semana, creyó el gobernador, regresaría a la gracia del presidente. Pero no contaba con que un homicidio complicaría su operación cicatriz. Como dicen en las canchas: era suya, suya, suya… y la dejó ir.