Cuando todo era felicidad Apenas el pasado 18 de Abril, se encontraban reunidos Francisco Navarrete Serna, Manuel Gamboa y Héctor Laffite Pichardo, quienes sentados departían en una mesa, mientras entonaban algunas melodías, Francisco Navarrete tocaba la guitarra y Manuel Gamboa le acompañaba con unas maracas, mientras Héctor les escuchaba fielmente, en esos momentos todo era felicidad, la cercana convivencia entre los tres era notable.

El amanecer de una ciudad en luto

La noche del viernes 29 se sentía tranquila pocos circulaban por las calles, a esa hora se disponían a descansar en su mayoría, el cielo estaba nuboso desde que cayó la noche; se avecina “una tormenta” decían, la penumbra fue fiel cómplice de lo que estaba por suceder.

Faltaban 10 minutos para las 23:00 hrs., cuando el silencio se rompió de repente al escucharse las primeras detonaciones, una tras otra, se escuchan en respuesta y tras éstas las ráfagas de distintos calibres.

Todo era confusión, las detonaciones venían cerca de la carretera, las familias cercanas se refugiaron, las luces se apagaron y de pronto solo se escuchó el rechinar de llantas de algunos vehículos en franca huída.

Todo se detuvo por un instante y de inmediato se escucharon gritos y lamentos que provenían del salón de eventos Yeman-ya, donde se realizaba una transmisión en vivo vía Facebook en la que un grupo musical amenizaba desde hacía un par de horas.

En el lugar se encontraban reunidas algunas personas, el grupo musical La Calle, parte de su staff y los responsables de la transmisión, entre ellos el Ingeniero Francisco Navarrete Serna “el primo”, su equipo de colaboradores del medio local Sol de Tierra Blanca, quienes venían realizando este tipo de eventos hacía ya varias semanas atrás.
Algunos invitados especiales que decidieron departir con ellos en ese lugar.

Un video en vivo que dejó saber a quienes en ese momento seguían la transmisión que en ese lugar había ocurrido una tragedia; cerca de los últimos minutos, el grupo musical se despedía, iban a tocar la última melodía, quien estaba al frente del micrófono era Francisco Navarrete, llevaba ya un buen rato entonando algunas melodías, la última que cantó “El jibarito”, que en una parte de la canción relata :

“Se oyen los lamentos por doquier
De su desdichada Borinquen si
Y triste, el jibarito va pensando así
Diciendo así, llorando así por el camino
Qué será de Borinquen mi dios querido
Que será de mis hijos y de mi hogar”.

De repente se escucha como irrumpen en el lugar efectuando disparos, Navarrete desenfunda su arma y se dispone a enfrentarlos, fue lo último que se logró captar en el video, la transmisión se corta de golpe y dentro todo es confusión, en el suelo quedaron tirados tres de los músicos, Beny Muñiz, bajista del grupo, Manuel Gamboa, quien tocaba el güiro y Alberto Muñiz, guitarrista, quien aún se debate entre la vida y la muerte, casi al centro del salón Francisco Navarrete; cerca de la entrada a la palapa algunas mesas quedaron tiradas, quien se encontraba como espectador Héctor Laffite Pichardo quedó tirado junto al tecladista Manolín García y la joven Yuridia Figueroa Navarrete, que en ese momento era quien realizaba la transmisión y se encuentra internada por las lesiones.

Un poco más atrás de las mesas también quedó el cuerpo de Pedro “N”, quien era el técnico de audio del grupo La Calle.

Las investigaciones de los hechos aún se llevan a cabo; el lugar ha sido acordonado, la ciudad de repente se quedó despierta, las redes sociales se volcaron, todos preguntaban y las versiones corrieron como pólvora, casi nadie durmió, las familias de las personas que allí se encontraban de inmediato acudieron al lugar tras la incertidumbre de no saber lo que pasaba adentro, quiénes eran los fallecidos y quiénes estaban aún heridos, todo se volvió de pronto un ir y venir de patrullas, los curiosos se arremolinaban, pero a nadie se dejó pasar, solo los elementos policiacos y la Fiscalía que estudiaban la sangrienta escena.

A primera vista, para quienes siguieron el video, se puede apreciar que Francisco Navarrete se encontraba en medio de la agrupación, a los costados el bajista Beny Muñiz a su derecha y Beto Muñiz el guitarrista a su izquierda, detrás se encontraba Manuel Gamboa, quien tocaba el güiro y era considerado “la mano derecha de Navarrete”, junto a ellos los demás integrantes de la agrupación, “la hipótesis” de la trayectoria de las ráfagas es que al estar Navarrete en medio de ellos, los primeros en ser alcanzados por las balas fueron Beny y Beto, a pesar de que Navarrete se había movido al centro del salón, luego los disparos fueron dirigidos hacia Manuel Gamboa, logrando con ello herir de muerte a los dos músicos, Gamboa cayó y junto a él quedó Beny.

En una de las mesas Héctor Laffite, fiel amigo y colaborador de Navarrete; al dirigir hacia él los impactos estos se clavaron en la humanidad de Manolín García y Yuridia Figueroa, quien fue alcanzada por las ráfagas dos veces.

La ciudad enmudeció después, la noche transcurrió y las horas pasaron, cerca de las 3 de la mañana llegaba al lugar los servicios funerarios, ya se había ordenado levantar los cuerpos, al amanecer cerca de las 5 de la mañana eran sacados del lugar y llevados al SEMEFO para la realización de las necropsias correspondientes.

Fue un amanecer silencioso, la sociedad mostraba su sentir por aquellas personas inocentes que perdieron la vida en una noche trágica, las redes sociales dejaban ver la tristeza y la impotencia de quienes les conocían, fue una noche de “insomnio” decían, la familia musical está de luto, el dolor de un pueblo que se siente lastimado y que se unió en un mismo lamento por quienes no merecían morir así.

Hoy 6 familias lloran a sus difuntos, dos más mantienen la incertidumbre por quienes aún se debaten entre la vida y la muerte.

Un amanecer con olor a duelo, un día de luto en una ciudad que hoy llora a sus muertos.