De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

Lo que pasó en el Edomex fue una de las más viles manifestaciones de la violencia que azota el país; algo que avala la militarización, algo que simplemente da asco: trece policías estatales de dos diferentes corporaciones que transitaban tranquilamente por la pública vía, fueron emboscados y masacrados sin piedad. NO fue un enfrentamiento, no señores, fue un tristísimo recordatorio de la violencia que padece este país. Trece policías muertos y nadie entre los asaltantes-y ni traza de ellos. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) reportó el año pasado que la zona sur del Estado de México, donde la tarde de este jueves emboscaron a 13 policías de investigación y de seguridad pública, está dominada por La Familia Michoacana. El grupo criminal tiene presencia en los municipios de Valle de Bravo, Amanalco de Becerra, Otzoloapan, Zacazonapan, Tenango del Valle, Ixtapan de la Sal. Debido a los límites con Michoacán, en la llamada zona caliente, los municipios del sur mexiquense tienen mayor presencia – por años – de La Familia Michoacana; no obstante, también el CJNG ha logrado entrar en algunos puntos del sur y del Valle de México. ¡Un desastre!

López-Gatell dijo que ya el 50% de los mexicanos alcanzó la inmunidad de rebaño, lo que en términos más realísticos se convierte en un 25%…Vaya, de todo modo por fin parece, digo parece que la pandemia empiece a ceder paso a la salud pública. DE TODO MODO OS RUEGO DE NO BAJAR LA GUARDIA, DE SIGUIR USANDO UN CUBREBOCAS, SANA DISTANCIA Y ABUNDANTE HIGIENE. Y como sustento a mis aburridas plegarias, os informo acerca de las últimas noticias al respecto: en Europa las cosas no andan nada bien, y Francia volvió a instaurar una cuarentena de un mes, afectada por la nueva y más mortífera cepa inglés-y ni hablar de Inglaterra…Y a nadie se le ocurra ir a Europa, ca va sans dire.

Después de tantas malas noticias e inevitable tristeza, vamos a filosofar un poco-lo que me da la oportunidad de exteriorizar lo que ya dije, pero empíricamente, de manera más clara: Hasta aquí mi nota era perecedera, y ahora se vuelve imperecedera.

Ya he hablado del “valemadrismo” mexicano, y no sólo de manera negativa, como parte de la falta de civismo, sino también de manera positiva: estamos super jodido, pero más vale hacer buena cara a mala suerte que enojarse; de hecho, yo mismo me estoy acostumbrando a incluirlo en mi modus vivendi. Y lo menciono a esta altura porque, con un poco de elasticidad mental, lo puedo comparar a la ataraxia de los antiguos griegos, pues finalmente, los dos objetivos básicos de la filosofía son el conocimiento de las cosas y la tranquilidad de espíritu. La antigua filosofía griega consideraba esto último como su meta principal. Además, ese punto se parece también a uno de los objetivos del budismo, que es el evitar las dependencias, o a cierta parte de la psicología que estimula el observador interior como instrumento para alcanzar la serenidad. Los griegos centraban esa idea en el concepto de ataraxia y la mejor manera para describirla es ausencia de turbación. Esta disposición de ánimo es objetivo común en diversas ramas de la filosofía helenista.

Con diferentes matices es compartida por los epicúreos, escépticos y estoicos. Si el concepto de ataraxia es bastante parecido en el epicureísmo y el escepticismo -aunque los medios de alcanzarla pueden ser diferentes- es ligeramente distinto en el estoicismo. La ataraxia del estoicismo es la apatía -que no debe confundirse con la idea moderna de apatía entendida como falta de energía-, aquí se trata más bien de un conformismo basado en contentarse con lo imprescindible y necesario que llevará a la tranquilidad de espíritu y eso, a su vez, a la impasibilidad. Así podemos llegar sin demasiado sofismo a la conclusión que el valemadrismo mexicano tiene su base filosófica…