De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

He leído con gusto Acertijos del sábado pasado, la columna de Gilberto Haaz que se publica también en La Crónica. Conozco muy bien Inglaterra, Escandinavia y Grecia; conozco tres rincones de Europa, mas desconozco totalmente el cuarto, España y Portugal. Digamos que lo que hay en la península Ibérica, lo hay también en mi natal Italia, incluidos muchos hombres, es decir mucha competencia que nunca me ha gustado… Cuando me mudé a Canadá en los 80s, hablaba hasta sueco y un poco de finés-pero no conocía para nada el castellano; y lo mismo aplicaba a mi conocimiento literario: de García Luna, perdón, de García Lorca sabía que Franco lo mató y que le gustaba mucho el piano, el pianoforte que inventó Cristofori a mediados del mil seis ciento en Padua, donde origina mi apellido.

Y he leído con mucho gusto e interés el último párrafo de Acertijos de sábado pasado titulado LA MUERTE EN SAMARRA. García Márquez nos da un ejemplo del cubismo que todos conocemos en pintura, lo de Picasso & Co. Pero lo hay también en literatura este cubismo, quizá el mejor ejemplo sea James Joyce: En pintura se elimina la tercera dimensión y en literatura el pasado. A continuación, está el texto original. “El criado llega aterrorizado a casa de su amo. -Señor -dice- he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza. El amo le da un caballo y dinero, y le dice: -Huye a Samarra. El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra a la Muerte en el mercado. -Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza -dice. -No era de amenaza -responde la Muerte- sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá”. El estilo es frio e insípido, así que Gilberto Haaz lo condimentó trasladándolo en el mundo de la buena narrativa.

Pormenorizo porque el tema es altamente interesante para mí-y para cualquier persona realmente interesada en el existencialismo franco-alemán, con particular énfasis en Heidegger, acerca del cual vertió mi tesis. Sensu lato, el existencialismo se cataloga como una forma de materialismo, en tanto que antepone la existencia a la esencia; y lo hace para poderse dedicar exclusivamente en el hombre. La tendencia filosófica de eliminar cualquier supuesto, de empezar desde la nada, se desarrolla planteando el hombre como una nueva entidad arrojada en el mundo-de allí a definiciones como Dasein o Ser-allí, Ser-en-el-mundo…y Ser-para-la-muerte. La muerte es el final de la vida, en ambas acepciones: el fin y la finalidad. Este concepto yo lo uso seguido: pongamos el arquetípico caso de alguien que nos invita a…lo que sea, y nosotros contestamos que no podeos porque TENEMOS que hacer lo que sea. Al que yo advierto mi interlocutor que está equivocado, que él, así como cualquier ser finito, TIENE que hacer una cosa sola-morir. Y obviamente la aceptación de la realidad es lo más sabio: Las batallas más cruentas y las escenas más macabras no representan la muerte, sino sólo el acabarse de la vida, del mundo de las cosas, mientras que la muerte es otra cosa, pues es sin cosas.

Yo llevo veinte años solo, vaya solo y con la conciencia de mi ignorancia que me da siempre la motivación necesaria y suficiente para aprender. No es falsa modestia, es la realidad: mastico más o menos seis idiomas y hay seis mil en el mundo-ignoro 999 sobre 1,000. O digamos que soy casado con el Internet, que todo lo sabe. Ayer me dio gana de releer Azul de Rubén Darío; lo tenía, pero ya no estaba-no estaba en mi mini biblioteca, pero sí estaba en la cajita mágica con la cual estoy escribiendo… Dije veinte, pero mentí, son veinte y cinco; nunca me quito los años, pero a veces me quito los años de soledad; no sé bien porque, pero creo sea para evitar que la gente piense que estoy loco. Locos son los que luchan toda la vida amasando dinero para llevárselo en su tumba. Locos son los que tienen que escuchar todas las mamadas de su esposa o de su suegra, o el continuo chillar de los niños. ¿Pero no me hace falta una compañera? La verdad sí, pero no tanto ya que tengo esta clara visión por la cual estudié un poco de filosofía, no tanto ya que soy perfectamente consciente que nosotros, por naturaleza propria, somos siempre solos, nacimos solos y morimos solos. Con los demás comunicamos, compartimos, pero al final de cuenta siempre acabamos solos. Quizá me hace falta un amigo con el utillaje para entenderme, pero si no lo hay, me adecuo y escribo estas notas.

EL GENERAL EN SU LIBERTAD.

“El arresto en Estados Unidos del exministro de Defensa de México, Salvador Cienfuegos (acusado de narcotráfico y lavado de dinero), desató la ira entre los altos oficiales militares mexicanos, quienes vieron la acción como una humillación y violación de la soberanía del país”. The Wall Street Journal.
El fiscal William Barr trató de destruir a García Luna y a convencerlo a evitar el juicio declarándose culpable, con acuerdos con la fiscalía para una pena reducida, pero el “hombre fuerte” de Calderón, es también muy listo y no mordió el anzuelo, consciente de la debilidad de las acusaciones. Y luego se dio la detención del general Salvador Cienfuegos, por la misma fiscalía y presentado ante el mismo juez, y con argumentos más inverosímiles aún, que ya sabemos cómo terminó: con el Departamento de Justicia retirando los cargos, con el general de regreso en México y con la colaboración de seguridad entre México y Estados Unidos sufriendo daños históricos. Todo esto se da en el fin de la era Trump, durante la cual el sistema de justicia de Estados Unidos y la colaboración con otros países sufrió daños que le costará años a su sucesor Joe Biden restañar.