De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

Barack Obama ha defendido este sábado a Joe Biden de los señalamientos de Donald Trump en los que le acusa de estar con los regímenes chavista y castrista. “Joe Biden no es un socialista”, ha dicho fuerte y claro el expresidente sobre el candidato demócrata en un mitin en la Universidad Internacional de Florida, en Miami. En las últimas semanas, el republicano ha llamado a su oponente “socialista” y “comunista” con el objetivo de obtener el voto de los exiliados cubanos y venezolanos de Florida. Obama ha desmentido las palabras de Trump y ha añadido: “Joe promoverá los derechos humanos en Cuba y en el mundo…”.

No continúo con algo redundante para México, sólo comento que personalmente, yo tuve mucha admiración para este negro alto que sí nació en terreno americano, en Hawái, pero de origen keniata, y con una sonrisa abierta y cautivadora; hablé del tema de como la cara de una persona refleja su naturaleza el sábado, comparando la faz de Durazo con la Cienfuegos, muy parecida a la de un zopilote. Vaya, una cara sincera la de Obama; y precisamente debido a lo que él sinceramente dice con total sindéresis, fue la razón por la cual dije que, si el candidato hubiese estado Bernie Sanders, entonces sí las criticas que recibió AMLO cuando se fue con Trump para el T-mec habrían sido atinada, pues Sanders habría sido mucho mejor para México. Este Biden en cambio es como dice el buen Obama-NO es un socialista, para nada-y por ende no sé como se llevará con López Obrador. Síntesis general: Los demócratas son mejores que los republicanos para México, pero este Joe no tanto; y aunque Trump es un gran cabrón, se lleva bastante bien con AMLO-de allí a mi conclusión antecedente que “questo o quello per me pari sono”, las primeras palabras del Rigoletto de Verdi. Uno u otro para mi es la misma vaina, como diría García Márquez. Vaya, en una semana sabremos el resultado.

Una pequeña prueba fáctica y muy reciente de lo que estoy diciendo son las críticas de los congresistas americanos, que son demócrata por mayoría, cuando dijeron que no estamos respetando los acuerdos del nuevo tratado-obviamente realizado por Trump. Al que nuestro presidente simplemente les recordó que no hay ningún acuerdo en materia energética, o para ser más claro, que nuestro actuar no infringió nada. El mandatario dijo que lo único que debe importar son los negocios públicos, luego de que el Congreso de Estados Unidos acusó a México de contradecir-ya moderaron mucho sus términos- el “espíritu” del T-MEC en materia energética, “los únicos negocios que deben de importarnos son los negocios públicos, tenemos que defender a la CFE, a Pemex, no a las empresas particulares, desde luego pueden participar, pero no abusar”.

Aquí sería atinado filosofar un poco, y un filósofo trotamundos como vuestro servidor es lo ideal porque cada juicio es SIEMPRE EL RESULTADO DE UNA COMPARACIÓN: Cada cosa es bella o fea en tanto que más bella o más fea de lo que la experiencia del sujeto indica. Usemos el tema que a nosotros los hombres más gusta-mujeres: una fémina que aquí se le dice atractiva, será una diosa en los países árabes y feíta en Colombia. Ahora al tema en cuestión: Conozco algo de cada continente excepto Oceanía, pero mucho mejor conozco Europa donde con la excepción de unas dos o tres naciones, he viajado POR CARRETERA en cada país. Y en CADA país europeo se presenta la misma constante, la famosa constante que tanto alabo por ser la mejor fuente de conocimiento: cada nación europea tiene como una media docena de compañías petroleras operando en su territorio-y todas bajo la ley del libre comercio-igualita para todos. En los EEUU y Canadá es lo mismo, con la diferencia que allí se usa más volar por su extensión enormemente más grande de los países europeos. ¡Imagínense tomar un vuelo de Ámsterdam a Rotterdam! O desde Zúrich a Ginebra o a Berna, la capital. En Alemania que es entre los más grandes literalmente se vive de autopistas; la mayoría de los alemanes usan las famosas “Autobahanen” cada día.

Esto es un lado del tema, ahora vamos a dejarlo por un ratico para ver el otro lado-el lado mexicano. Lo ideal sería que mis queridos lectores lean “El laberinto de la soledad” del Nobel mexicano Octavio Paz, que aclara magistralmente las causas de los problemas del País. En el entretiempo haré lo que puedo: ¡Miren que coincidencia literaria! García Márquez en Cien años de soledad, nos muestra de manera muy alegórica las travesías del virtualmente todo Latinoamérica, empezando con Colombia-donde al igual que en México, las compañías americanas se han acaparrado en contubernio con las esferas políticas locales, los recursos naturales del país. Y allí AMLO está haciendo un buen trabajo, pues antes tiene que enderezar lo nuestro, y al mismo tiempo bien venir a compañías que se inserten en esta situación que estamos viviendo-situación desastrosas y como todo debidas al…PASADO.