De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

Según las cifras oficiales de la OMS, hay seis millones de casos de Covid-19 en este continente-de los cuales la mitad, tres millones, están en Estados Unidos, seguido por Brasil con uno punto seis. Estamos en la situación más difícil que yo recuerde a lo largo de mi larga vida, y el problema principal es que no sabemos nada de seguro. Lo admitió ayer muy clara y sinceramente el excelente funcionario López-Gatell. No sabemos si y cuando habrá una vacuna-o una cura confiable y segura; cada cosa que se ha dicho al respecto, cada una eh, fue desmentida de una manera u otra. Además, las cifras que nos dan son de casos confirmados totales; pero si vamos a contabilizar los asintomáticos, entonces es cuando lo único que queda claro es que no sabemos nada, de hecho, ni tenemos la más pálida idea. Cómo ya sugerí, lo único que podemos hacer es imitar a Sócrates aseverando que sólo sabemos que no sabemos nada.

Cómo mis más asiduos lectores ya saben, todo conocimiento alcanzable por el hombre, se divide antes todo en dos: conocimiento empírico y conocimiento racional; cognitio ex datis et cognitio ex principiis; conocimiento a posteriori-posterior a la experiencia, y conocimiento a priori, anterior a ella. Tres maneras de expresar el mismo concepto. Un ejemplo del primer conocimiento es “los cuerpos son pesados”: necesitamos de la experiencia para saberlo; además lo que pesa un kilo en la tierra, pesa medio kilo en la luna y absolutamente nada en el espacio. Sin embargo, “los cuerpos son expansos”, es un perfecto ejemplo de conocimiento racional, ex principiis o a priori, que son sinónimos en este contexto: no necesitamos de ninguna experiencia para saberlo, sólo necesitamos de inteligencia, pues el mero concepto de un cuerpo necesariamente incluye su ocupación de una parte del espacio que, junto al tiempo, es el “contenedor” de lo real, de nuestra realidad circunstante. Igualmente, para saber que dos y dos es igual cuatro, sólo necesitamos de la inteligencia. Ahora mis lectores van a ver porque los aburrí con esto: “Esto” es nada menos que la base por la cual los filósofos tenemos la vista más clara. Lo voy a aplicar a la nebulosa situación que estamos viviendo usando el conocimiento racional, es decir los números que no mienten, según se dice con sindéresis: En México hay 282 mil 283 confirmados acumulados, y 33 mil 526 defunciones-casi 12% de la totalidad. Ya había hecho notar que en este país el porcentaje de defunciones es aproximadamente, muy aproximadamente el doble de la media en el resto del mundo. Esto lo había dicho ya hace rato, es decir cuando “el resto del mundo” era constituido por países primermundistas-Europa, Japón, EEUU, Canadá. Que México tenga un número de defunciones más del doble de otros países primermundistas-más ricos, organizados, disciplinados y civilizados de nosotros, es comprensible. Pero ahora resulta que Brasil se alinea con ellos y no con México. ¡¿Por qué?! ¿Es el gigante suramericano mucho más civilizado de nosotros? ¡Negativo! Sólo piensen en las voladas de Bolsonaro que se burlaba de esta gravísima pandemia, que la definía “gripita” …Yo no creo en Dios, pero soy un buen cristiano, creo en la bondad humana y en el perdón como su corolario. Pero en toda sinceridad me da mucho gusto que él también haya agarrado la gripita…

Ahora sí vamos a razonar y tratar de encontrar la causa de esta gran discrepancia: Cómo ya dijo muy correcta y sinceramente López-Gatell recientemente, nadie sabe con exactitud el número de infectados; quizá lo más confiable sea el número de las defunciones, no es confiable, pero es más confiable del número de los afectados en general. Y la explicación más plausible de toda la vaina es que muy probablemente el número de los infectados sea más que el doble de lo que nos dicen. El los estados más civiles como Nuevo León, ya está prohibido salir sin cubrebocas, es decir que si la poli te ve, te lleva. Lamento que todavía no sea así en este estado-y menos aun en Tierra Blanca-una razón más para seguir las recomendaciones al pie de la letra: sana distancia, uso de mascarilla /careta, y lavarse las manos asiduamente y con mucho jabón, por lo menos cada vez que se regresa a su casa. Por separado, y como ya he dicho repetidamente, tomen sol que aumenta la producción de vitamina D, importantísima, mejor y más barata que la que se encuentra en cualquier suplemento. Otra cosa: pongan a hervir lentamente durante cinco minutos diez hojas de guayaba en medio litro o poco más de agua purificada-y tome la infusión apena se resfríe un poco, y en ayunas. Si tiene síntomas tómelo dos veces diario, y si no lo tienen, tómelo de todo modo ya que esta humilde guayaba tiene muchas ventajas: Antiinflamatorias en general y en particular para los bronquios y el sistema respiratorio; regulan la presión arterial, el colesterol y la glucemia-que a su vez son las causas principales que ayudan este virus a instalarse en nuestro sistema. Voy a agregar mi opinión, sólo la opinión del iconoclasta inveterado que soy: Si no son infectados, fumen unos cigarros, y si lo son absténgase por completo.