De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

 

Cualquier cosa que es, siempre es en un lugar y tiempo dado. De allí transciende contundentemente que la geografía y la historia son la base de toda cultura. No hay que ser un historiador, no hay que saberlo todo, sino los eventos principales de nuestra historia, donde cada uno es causado por lo que antecede. La filosofía produce una vista más clara y ordenada al respecto, el imprescindible orden cronológico. Y la historia incluye inevitablemente la historia de cada conocimiento, empezando con la historia de las letras-las griegas, las romanas, el oscurantismo, el renacimiento-hasta el siglo de la luz, el iluminismo del mil siete ciento que produjo los grandes sistemas filosóficos y la era que estamos viviendo-desde que los hombres del 1789 acabaron con todo el pasado con su formidable eversión. Sí cortaron un poco de cabezas, pero produjeron la era contemporánea.

En las letras, desde las ceniza del latín, se produjeron los primeros idiomas en España y en Francia con sus cantares apena pasado el primer milenio; en Italia, bastión del latín, hubo mucho vulgaris antes del dolce stil novo de Dante-que escribió la Divina Comedia-Infierno, Paraíso y Purgatorio, toda en versos-Boccaccio y Petrarca lo siguieron pronto-y Chaucer y Milton después con Cantebury Tales y Paradise lost/found respectivamente: cualquier evento de nuestra historia-de hecho cualquier cosa, siempre tiene su causa-y Dante fue la causa de Milton.

Vine a México hace casi veinte y cinco años en una casa rodante; tenía un refri con puertas de plástico negro, sobre la cual tenía pegadas varias páginas de la excelente y concisa enciclopedia Garzanti con la historia de las letras de los principales países. Cuando dejé Europa para establecerme en Canadá, conocía la historia de la literatura europea y norteamericana, pero muy poquito de la latinoamericana-Neruda, Borges y pocos más. Y ni la sombra de un mexicano. Así que mientras hacía mis papeles para ser inmigrante rentista en la capital, me hospedé unos meses en un hotel en Sullivan frente al monumento de la madre-cerquita de donde las putas y a ladito de un Vips donde iba a desayunar que te daba El Financiero-y leer un buen periódico desayunando siempre fue uno de los mejores placeres de la vida para mi…desde el periodismo a la política al interés por Carlos Monsiváis: Todo este rollo introductor es debido al hecho que sábado 19 de junio de 2010 falleció este escritor y periodista, entre los más sinceros y de honda e impecable moral: ayer viernes se cumplen 10 años sin el escritor. El paseo de su féretro, del Museo de la Ciudad de México al Palacio de Bellas Artes, fue relatado y visto por todos los medios del país.

Hace 12 años, en abril de 2008, Carlos Monsiváis defendió al ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Una campaña emprendida en contra del mandatario, en forma de un comercial de televisión, lo comparaba con dictadores como Adolf Hitler, Augusto Pinochet, Benito Mussolini, y Victoriano Huerta. “Este comercial de la ignominia ofende lo que queda del proceso democrático”, sostuvo Monsiváis.

Por separado y volviendo a la cultura y su historia que todo lo explica, hay que aclarar que Grecia, con sus ciudades-estado, nos enseñó…todo, inclusive toda forma de gobierno, y una de ellas era tiranía, pero del pueblo, como una forma exasperada de democracia. Y en un país como este que nunca conoció la democracia, esta forma de gobierno es la única que puede llevarnos, poco a poco, a una verdadera democracia-lo que está tratando de hacer AMLO. Punto.

Fijase que coincidencia que acabo de salirme con uno de mis devaneos hace poco: Sugería que el problema del presidente es que es demasiado bueno…Entiendo su inteligente postura de amor y paz, pero un pueblo tan maltratado como el mexicano necesita precisamente de lo que los detractores de López Obrador dicen que él sea, un dictador, pero un dictador del Demos que produzca por fin una Demos Kratein, una democracia, carajo. Y precisamente sobre esta directiva conceptual, yo escribí muy claramente que si yo fuera en sus zapatos entramaría la base judicial para enjuiciar a todos los expresidentes, desde Salinas a EPN, meterlos al bote con penas muy dura y con la única posibilidad de obtener el perdón del pueblo que tanto tranzaron devolviendo todo lo que le robaron.

 

Así alcanzando el verdadero poder del pueblo, la verdadera democracia. En los procedimientos penales de EEUU, este concepto queda muy claro: El pueblo de California, por ejemplo, contra John Doe. (En Canadá en cambio se sigue usando la reina y la acusación es formulada en la forma de Regina versus John Smith).
Lo susodicho, no tiene nada a que ver con el comunismo, sino más bien con la política de los países más adelantados, países perfectamente capitalistas con impuestos proporcionales a la entrada del contribuyente-desde nada si gana mil euros al mes, hasta el 70% de tu ganancia. Y lo paga porque lo paga.

 

El primer país en el mundo a conseguir esta situación política ideal es Suecia que, en los 60s y los 70s fue el ejemplo a seguir para todo el primer mundo. Se dice que el mejor cineasta de todos fue Ingmar Bergman-que se peló refugiándose en Suiza para evitar el implacable fisco sueco. Implacable pero lo que permite que cada ciudadano sueco estudie cuanto quiera y en cualquier país del mundo quiera, que reciba una atención médica de calidad viviendo entre la gente más civilizada del mundo. En los 70s, y en diferentes ocasiones y por un total de un par de años, visité toda la península escandinava-desde las sureñas tres capitales hasta el circulo polar. La península de Jutlandia danés es como la prolongación de Alemania, por esto la dejé a lado.