De filosofía y cosas peores

De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

Es muy aburrido hablar siempre de lo mismo, y más aun cuando esto es tan triste…Pero es inevitable. Por esto hay el periodismo. Este no es un periódico nacional-lo que me da una razón más de hablar de esta pandemia aquí, en Tierra Blanca y un poco en todo el valle del Papaloapan, áreas rurales, áreas agrícolas que, como todas las áreas rurales del mundo, carecen principalmente de cultura. Un campesino sabe de…los campos, de agricultura-y es quizá la entidad más importante en nuestra sociedad, pues es la que nos da de comer, y más aún en esta fértil acadia. El hecho que un ranchero no tenga cultura, en este contexto, es perfectamente justificado y justificable-y compatible con el ambiente en el cual vive. Yo, que dediqué mi vida a la cultura, a ver este único planeta en esta única vida mía, yo sí me siento un poco como un pez afuera del agua, pero la mayoría está bien así, encantada con su vida bucólica. Hablando de cultura, el maestro de Dante, lo que lo condujo a través del infierno, era el poeta romano Virgilio-al cual le fascinaba la vida agreste, la naturaleza incontaminada de los campos, y por esto escribió dos obras acerca de este tema, las Geórgicas y las Bucólicas-de allí al término bucólico como sinónimo de agreste o campestre.
Paradójicamente, en el curso de mi trabajo de quiropráctico, demoro dos minutos a curar y media hora a hacerme entender. Esto por tres razones: la ignorancia de mis pacientes, mi acento y quizá más que todo el hecho que aquí no se conoce mínimamente esta bendita quiropráctica. Y para hacer las cosas más difíciles, hay hueseros que a penas saben escribir y pretenden curar; así cuando trato de explicar un poco las cosas a mis pacientes, a veces no me ponen atención siquiera porque creen de saberlo todo-talladas, sobadas-es decir nada a que ver con la realidad. Así que a veces recurro a analogías contundentes como la siguiente-digo: si usted tiene un dedo que le duele porque está en un tornillo de banco, le da una tallada o abre el tornillo…dos vértebras que no están en su lugar son como un tornillo de banco, y realineándolas se acaba la vaina desde su mera causa.
La baja laboral número uno en el mundo es la columna vertebral-y Canadá acabó con este lastre merced a la quiropráctica que es parte del seguro social desde más de cincuenta añitos. Allí no hay que explicar nada, mientras que aquí las explicaciones SON mi problema principal, aqui donde ni siquiera los médicos tiene una idea clara acerca de esta quiropráctica…Y así te quieren operar una rodilla que no tiene nada y que duele porque es el único punto donde la pierna se dobla: el nervio ciático-y el tibial, salen desde la parte baja de la columna y acaban en el talón-y por esto duelen los talones-y las rodillas ya que son el único punto donde estos nervios inflamados porque dos vértebras desplazadas los están oprimiendo. Yo realineo las vértebras y pasa todo. Por esto estudiamos tantito más de un médico en Canadá-y esto que no sabemos curar ni el corazón, ni el hígado, ni los pulmones…Digamos que simplemente hacemos cirugía con las manos-y SIN todos los costes y riesgos de un quirófano.
Pero ahora, nos encontramos en una situación donde la falta de cultura puede costarnos la vida, y. como estaba diciendo, últimamente sigo hablando del Coronavirus, tratando desesperadamente de usar la filosofía para echar un poco de luz en esta situación tan oscura: A nivel nacional, críticas de toda clase le está cayendo encima al buen López Gatell y al mismo presidente por ser algo optimista acerca de los datos que nos da. En mi opinión esto es normal, o por lo menos es comprensible para evitar pánico. De esto se habló tanto que ya no viene al caso; de hecho, aquí lo uso como preámbulo, como introducción a lo que sigue. Antes todo permítanme aclarar que en México sí hay mucha cultura, en el centro histórico, la CDMX, Guanajuato, etc. Es en las áreas rurales como esta donde falta mucho. Aquí todavía hay gente que ni entienden que sea esta pandemia-ni le importa saber, pues el Valemadrismo es la reacción a todas las palizas que los mexicanos aguantaron a lo largo de su historia; es un poderoso anestésico que los mexicanos han adoptado como única panacea para todos sus males. Pero ahora señoras y señores esto no sirve de nada, sino al contrario es la peor aptitud que podemos tomar: sana distancia, cubrebocas, lavarse bien las manos después de haber tocado cualquier cosa afuera de su casa. ¡Por favor!