De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

En Baja California Sur, se ha reportado la muerte de al menos 18 personas que ya habían sido vacunadas contra COVID-19, por lo que es importante, de acuerdo con autoridades, seguir con las medidas de sana distancia y no relajar el confinamiento. Esto lo copié con la especifica finalidad de comprobar que no soy loco cuando digo de seguir cuidándose-vacunados y semi vacunados incluidos. Estamos en fase ascendente con más de cinco mil casos nuevos diarios. Os acuerdo que hace año, a mitad de mayo tuvimos tres mil diarios, y a mediados de julio nueve-para disparase en tiempo de fiesta navideña-y luego paulatinamente a la baja hasta a respirar alivianados durante estas recientes diez semanas. Ya hay que ENTENDER, PERO ENTENDER CLARAMENTE, QUE ESTAS COSTUMBRES de festejarlo todo SON ALTAMENTE DAÑINAS. ¡SON MÓTÍFERAS! ¿CUANTA GENTE HA MUERTO POR IR A UNA FIESTA? UNA FAMILIA ENTERA ACABA DE FALLECER POR CONTAGIARSE EN UNA DE 15 AÑOS. ESTA ES ESTUPIDEZ PURA, TOTAL, CABAL. ES MASOQUISMO MÁCABRO. ACUERDENSE UNA DE MIS MÁXIMAS: LA COSTUMBRE ES LA GRAN TRABA DE LA LIBERTAD-y por lo menos en situaciones como estas, HAY QUE PRESCINDIR DE ELLA Y SIMPLEMENTE USAR LA INTELIGENCIA. Por arriba del hecho que sería una buena cosa hacerlo de todo modo siempre.

En cuanto a los casos activos, la capital es la entidad con más casos (>3,000). Junto con Baja California Sur, Tabasco, Yucatán, el Estado de México, Quintana Roo, Tamaulipas, Sonora, Sinaloa, VERACRUZ y Nuevo León tiene 86% de los activos. Especialistas llamaron a no tomar a la ligera el aumento del 15 por ciento de casos de Covid-19 registrado esta semana, al advertir que su escalada dependerá de las medidas que tomen las autoridades federales y estatales. A mi no me escuchan ni las unas ni las otras, así que me limito a hacer lo que he hecho continuamente en los últimos catorce meses-repetir la regla más básica de sabiduría, que cualquier cosa se hace o no se hace según una balanza entre los pros y los contras: usar una mascarilla no cuesta casi nada y puede ahorrarnos muchos, pero muchos problemas-junto con los demás cuidados que ya sabemos de memoria-y que sin embargo no basta saberlos, hay que ponerlos en práctica. En esta nueva situación es vital dejar la flojera a lado y cuidarse: cuando alguien se me acerca, yo siempre doy un paso atrás, siempre uso una mascarilla y me lavo bien al regresar, aunque haya sido vacunado.

Mi portamento es un deber hacia mi mismo y los demás, es una clara cuestión de civismo; y si alguien carece de él, por su escasa educación o lo que sea, esta es una buena ocasión para empezar a pensar en términos comunitarios, civilizados, éticos y, finalmente, inteligentes.

Cuando empezó la pandemia, yo compré envases de gel; pero después más de un año todavía no los acabo porqué me parece mejor usar alcohol puro: en Veana compré unos atomizadores, y en Aurrerá o Chedraui una botella de un litro de alcohol-alcohol etílico desnaturalizado, claro está. Por arriba de rociarme las manos, así-y no con el gel, puedo rociar abundantemente mi cama de trabajo-y si llega un paciente cuando está todavía mojada, le pongo una toalla…Trabajo todos los días-y si alguien me pregunta si trabajo los domingos, no digo sí, repito TODOS los días, pues si no entiende que significa todos, prefiero no tener nada que ver con él. Y de hecho es improbable que tenga pacientes los domingos…Me perdonarán, pero soy antes todo doctor en filosofía-y luego en quiropráctica-y la conclusión es que me siento un poco como un pez afuera del agua a veces… Finalmente, los que pierden son los que se enojan cuando repito en mayúsculas todos los días; el ego es el gran enemigo de la inteligencia y cuando esta es ya escasa, me retiro con sabio silencio…

De hecho, siempre he trabajado los domingos, eran los lunes que tomaba de descanso para ir a Veracruz-y había más gente que me hablaba los lunes que otros días. Así que trabajo todos los días, con la esperanza que no haya más malentendidos. Por mi parte, ya no tengo que ir al puerto, gracias a Dios, así que me tomo dos horas más y abro a las tres de la tarde y hasta al atardecer, es decir a las ocho. Admito que siempre fui muy flojo las mañanas, aunque la razón principal para trabajar las tardes es que así el paciente pronto irá a acostarse como lo meto, es decir con todas las vértebras en su lugar, lo que fortalece mi trabajo. El único problema que tengo es que las vértebras se acostumbran a estar desplazadas, fuera de su lugar: son de hueso, duras y de forma irregular, y así se escarban su propia cuna, por así decirlo, en el blando anillo de cartílago que hay entre ellas. Cualquier cosa se entiende mejor por medio de su opuesto: si alguien acude conmigo cuando se lastima-o unos días después, sale corriendo en una sola sesión. Pero si lleva años así hay que acostumbrar las vértebras a quedarse en su lugar-lo que se obtiene medianamente en tres o cuatro sesiones.