De filosofía y cosas peores

  Michael Torresini    

Os voy a aburrir una vez más con lo que considero mi deber de filósofo/columnista, el deber que brota desde mi conciencia cívica. Lo voy a hacer por medio de una de las cosas que he repetido más, algo que es hasta obvio y redundante-que cualquier cosa se hace o no se hace según una hipotética balanza entre los pros y los contras. Y lo vuelvo a repetir por la muy sencilla y válida razón que los terrablanquenses no parecen haberlo entendido todavía: una mascarilla cuesta unos pesos, guardar la ya famosísima sana distancia no cuesta nada-y sin embargo nos puede ahorrar una enfermedad que nos puede llevar hasta a la muerte-que en Tierra Blanca tiene un tristísimo porcentaje-el 20% entre los casos de coronavirus. Y si son masoquistas y le fascina sufrir, hágale por sus semejantes. Os acuerdo que el filósofo de los apóstoles, cuando los Romanos expresan su incertidumbre por la dificultad de obedecer los mandamientos, los tranquiliza muy contundentemente aseverando que todos estos mandamientos, todos los preceptos del Señor, se pueden reasumir en lo siguiente: ¡Haz a los demás lo que quieres que ellos hagan a ti!

El mismo tema que aplica a toda la gente que anda sin cuidado alguno, aplica más aun a reuniones de casi cien personas sin una sola mascarilla como las dos que organizó la semana pasada no sé qué iglesia en la chanza de futbol acerca del tanque en Casas Palenque. Al final de cuenta, todo se reduce a lo que decía Sócrates, que sólo hay un bien, el conocimiento, y sólo hay un mal, la ignorancia. Es absurdo, ocioso y simplemente estúpido que la gente vaya a la iglesia cuando no entiende mínimamente lo que Dios quiere-que os queréis y os respetáis uno con el otro.

Y no se les olvide, la pandemia NO acabó. De hecho, se teme una variante peor y más contagiosa aun, que ya ha golpeado varios países. ¡Sólo miren lo que está pasando en la India-simplemente espantoso! Las vacunas sí sirven, pero lo mejor sigue siendo lo que dije desde el comienzo-LA PREVENCION, TAN FÁCIL Y BARATA. Inclusive por los que ya se vacunaron y que, catorce días después, beneficiarán de su inmunización, pues NO será del 100%, sino del 65% aproximadamente. Aunque este porcentaje se supone que aumente con la gravedad…podemos hablar hasta a mañana y la conclusión es siempre la misma-LO MEJOR ES LA PREVENCIÓN.

Ahora por fin una buena noticia desde Gringolandia: El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, instó a poner fin a “la agotadora guerra” partidista sobre la migración durante el primer discurso de su mandato ante las dos cámaras del Congreso. El mandatario, además, pidió al Legislativo que apruebe su reforma migratoria, que busca regularizar a los 11 millones de migrantes que viven en el país, incluyendo los famosos dreamers y los trabajadores agrícolas-mexicanos en mayoría; un proyecto que está estancado en el Senado ante la falta de apoyo de la oposición republicana.

Ya lo he dicho, los republicanos son los más cabrones, nacionalistas, xenófobos-y estúpidos, pues sin no lo fueran, entenderían que los mexicanos en particular, y los inmigrantes en general no son todos criminales carajo; piensen ustedes por ejemplo que una nanny, una niñera mexicana es altamente apreciada en toda la Unión, por arriba del hecho que, finalmente, todos son inmigrantes, es sólo una cuestión de generaciones. En la real realidad, los únicos autóctonos son los indios carajo. La mamá de Trump era una inmigrante irlandesa ilegal-y su esposa algo por el estilo, digamos un estilo que me junta a Trump: los dos fuimos a Lubijana a buscar novia. Cerquita de Trieste, el puerto más importante del Adriático, donde el hermano de mi mamá era un magistrado especializado en derecho marítimo. Yo lo visitaba seguido-más que todo por la cercanía a esta pequeña ciudad donde nació la esposa de Donald, y a la cual confluyen muchos hombres desde la cercana Austria e Italia…

Pero a parte mis comentarios entre lo filosófico y lo cómico, lo cierto es que virtualmente todos los presidentes demócratas siempre fueron más decentes e inteligentes: Bushito por ejemplo tiene 85 de IQ, mientras que Obama llega a un buen 120 y su antecesor Clinton hasta 135. Mentirosito pero inteligente el tipejo. Ah, y Clintón, así se pronuncia, aunque no se pone el acento fonético, es un vino producido cerca de Venecia, un vino joven, seco, pero algo brioso, y lo menciono aquí porque es el único vino del mundo que no se puede añejar y por ende exportar; de hecho, sólo en el Veneto se encuentra, en la región donde se produce.