De filosofía y cosas peores

De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

Yo hablo mal, pero escribo tantito mejor, aunque últimamente lo hago de manera muy corientona, prosaica y aburrida, pues no puedo despertar mi amor para las bellas letras cuando no hay ni la sombra de belleza acerca de lo que escribo. Coronavirus, López-Gatell, y todo lo que se dice al respecto y que yo me limito a cribar, a filtrar un poquito por medio de la filosofía… Puedo brindar un poco de cordura, quizá de sabiduría con suerte, pero no puedo escribir bien con tantas vainas que me alborotan la cabeza. Así que esta vez, para escribir esta nota, me voy de vacaciones, para decirlo con una metáfora, o simplemente hago silencio en mi coco, queridas y queridos lectores.
En México, como un poco en toda Latinoamérica, siempre se usa el masculino y a veces se agrega el femenino; pero AMLO, entres los demás merito tiene lo de haber derrocado esta costumbre-la gran traba de la libertad del hombre, y ahora es más y más de moda poner el sexo débil para arriba-véase al respecto esta camioneta color rosa que la alcaldía exhibe para aclarar que tiene todo a su alcance para acabar con los feminicidios. ¿¡Todo a su alcance?! ¿¡Todo qué, el color rosado?! Todo lo que la gente quiere ver para aprobar el gobierno-es decir nada…Es una larga historia, pero ahora no quiero hablar de estas vainas. De hecho, no quiero hablar de ningún problema. Sólo quiero escribir. Es aquí cuando empiezo a divertirme, cuando me da cosquillas hablar y no tengo absolutamente nada que necesito decir.
El clima de mi pequeño coche hace maravilla…pronto hay que bajarle para evitar el congelamiento de las gónadas, pero esto sí, hasta a 50 grados-cuando, para no freírse, el sistema se auto protege y para de servir. Aquí la vaina no es tan grave: sólo pongo el coche a la sombra, abro la tapa, vaya bajo la temperatura a “sólo” 45 grados y el clima vuelve a enfriar brutalmente. Vaya, papitas, como se dice aquí. Papitas en comparación con lo que me pasó en Canadá: Mi casa rodante-todo lo que tiene una casa en miniatura arriba de una camioneta con doble rodada, tenía una estufa que quemaba queroseno y echaba aire caliente a través de ductos que terminan con grillas en el piso de la casa-rodante o no, pues esto es el sistema de calefacción en todo Norteamérica y parte de Europa del norte-mientras que en España, Italia, etc., se calientan las casas con agua que circula por termosifones y es calentada por una estufa.
Cualquier juicio es siempre el resultado de una comparación-lo que, precisamente, me hizo minimizar el problema que tengo con mi coche aquí debido al “calorcito”: En Canadá se pasaba el mero opuesto con la calefacción: cuando la temperatura llegaba a 35 grado bajo cero, simplemente el frío apagaba la flama piloto y…adiós calefacción.
La primera vez, llegué a Calgary en avión: Milán-Toronto y Toronto Calgary, en la provincia de la Alberta. Pero cuando volví para quedarme, tomé un vuelo a Nueva York y allí compré el motor home, la casa rodante de la cual hablaba. Parece increíble, pero estos vehículos son los más rápido de todos, hasta más rápidos de un Ferrari. ¿No lo creen? La explicación es muy simple y válida: En Estados Unidos los límites de velocidad en carreteras y autopistas son de 55 y 65 millas por horas-y en Canadá de 100 y 110 kilómetros. Cualquier coche de la policía, siempre tiene el radar prendido, siempre, y si excedes la velocidad, te paran y, entre las demás vainas, pierde todo el tiempo que ganaste rebasando el límite, esto es, si no lo rebasa demasiado; porque si va a 200 kms/hora, te arrestan e inclusive va a ser fichado y criminalizado.
Pormenorizo acerca de este tema un poco-lo mínimo necesario, porque creo sea una de las fallas, o más bien de las carencias principales de esto magnífico país, que carece por completo de un sistema para enforzar las leyes viales. Así que los agentes sólo pueden quitarte algo físico-el vehículo o la licencia; y así las famosas mordidas se vuelven la solución más práctica. En todo el primer mundo, y desde siempre, el agente de tránsito, de policía de camino o lo que sea, te da la multa y en dos minutos continua por tu camino, no hay absolutamente ningún atropello a tu libertad-sino que la multa la paga, porque la paga. Cada país tiene su sistema, pero esta es la conclusión. El motor-home es el vehículo más rápido para largas distancias ya que, como todos, mantiene la velocidad constante de 110 kilómetros, pero no hay que buscar ni moteles ni comedores, pues todo está en el vehículo. Un pormenor interesante: en todo Norteamérica y Europa, “motel” es simplemente la abreviación de “motor hotel”. Es para los usuarios de las carreteras, no del sexo.
Manejaba hasta que se me cerraban los párpados, me metía en uno de los varios estacionamientos que hay-y buena noche. Ocho horas después, en bata de baño y sorbeando mi café, ya estaba en camino; una hora para dos comidas y así estaba yo maneando quince horas al día-y así en tres días estaba yo en Calgary, a casi cuatro mil kilómetros desde Nueva York. Llegué el 24 de diciembre al atardecer, me hice un minestrone (sopa veneciana de varias verdura-de género masculino) bien caliente y me acosté temprano; la temperatura era “sólo” 25 grados bajo cero, la calefacción servía perfectamente y así me quedé dormido profundamente, del sueño de quien ha manejado durante 15 horas-digamos del sueño bien merecido, el sueño del justo…Que sin embargo acabó en unas horas, como a medianoche, cuando desperté temblando, anquilosado por el frío. Prendí en motor y pronto pude empezar a sacar todo el calor que me daba la calefacción del vehículo, lo que me ayudó un poco, pero seguía congelado; así empecé a conducir por la ciudad desierta buscando algo de abierto-y calefacto. Pero la noche de la Navidad era desierta; así me vino una buena idea, me fui a la ciudad china, pues los chinos no celebran la Navidad, y allí sí encontré restaurantes abiertos…