Carta de El Padrino

En REFORMA

Dear Mr. President,
Andrés Manuel López Obrador:
 

Soy Michael Corleone, el tercer hijo de “El Padrino”. Mi padre, Vito Andolini, nacido en 1891, en el pequeño pueblo de Corleone en Sicilia, fue el gran patriarca, hombre de empresas que ayudó a centenas de familias italianas inmigrantes a salir adelante en Estados Unidos, justo al comienzo de la “Ley Seca” que se prolongó por 13 años. Don Corleone fue un hombre de honor. Siempre educó a sus hijos con grandes valores familiares, privilegiando la amistad, la lealtad, pero sobre todo, el código del silencio. Me he enterado por los diarios italianos (actualmente vivo a mis 74 años, en el pueblo de Vigata, en Sicilia, por una extraña coincidencia soy vecino del comisario Montalbano), lo que dijo en una de sus tantas mattinas, en donde hace tantas promesas, como decía mi padre: “No hagas promesas que no puedas cumplir”. En fin, no nos salgamos del tema. Me permito citar literalmente sus palabras que pronunció el sábado pasado: “Nada que se requiere especialidad, sea como el asunto de los que van a estudiar al extranjero. El hijo del Padrino, según la novela de Mario Puzo, estudió en el extranjero. Lo mandaba El Padrino a que estudiara. Y así, los que más daño le han hecho al país son los que supuestamente tienen más conocimiento”. ¿Qué quiso decir, exactamente, Sr. López Obrador? ¿A qué vino esa comparación tan sfortunato con mi familia? Los que estudian en el extranjero, ¿se convierten en hijos de la “mafia del poder”, como dice usted? Bien se conoce, Mr. Presidente, que no ha leído la novela de Mario Puzo, ni tampoco ha visto la maravillosa trilogía cinematográfica de Francis Ford Coppola. En primer lugar, mi padre nunca me mandó a una universidad en el extranjero, yo estudié en mi país, es decir en Estados Unidos, en Dartmouth College, una de las universidades más prestigiadas y antiguas de mi país. Allí estudiaron el gran poeta Robert Frost, Nelson Rockefeller y el economista Robert Reich, entre muchos otros. Mi padre, casi analfabeta, siempre estuvo muy orgulloso de mí, por eso me eligió como su sucesor. Si don Corleone no me hubiera pedido regresar a encabezar el clan familiar, yo hubiese seguido con mis estudios, hasta conseguir un doctorado.

¿Usted dónde estudió, Mr. President? Quiero pensar que en México, hay muy buenas universidades y que los jóvenes más brillantes pueden tener acceso a una beca para continuar sus estudios en el extranjero obteniendo diversos posgrados. ¿Por qué estigmatiza a las personas que han estudiado en el extranjero, muchas veces, financiadas por el propio gobierno de su patria? Yo conozco a varios funcionarios de su gobierno. De joven Manuel Bartlett, cuando era priista, era muy amigo de mi hermano Fredo, ya fallecido. Juntos iban a abrir un casino en la Havana, pero triunfó la Revolución y tuvieron que salir por piernas. Mr. Romo me vendió varios caballos pura sangre. Incluso, desafortunadamente, por un error, la cabeza de uno de ellos terminó en la cama de uno de nuestros contrincantes. Según me comentó, mi hijo mayor estaba a punto de entablar pláticas de negocios con un señor apellidado Salinas Pliego. Querían abrir una cadena de tiendas de electrodomésticos, en un barrio muy pobre de Nápoles, pero la Camorra los amenazó con cobrarles derecho de piso. Para que vea, Mr. President, los descendientes de mi padre, y algunos de sus colaboradores, estuvieron a punto de ser socios.

Mr. President, con todo respeto, me gustaría convencerlo de que permita y estimule a los estudiantes mexicanos con mejores calificaciones a airearse y conocer otros mundos y a seguir su vocación hasta las últimas consecuencias. No estigmatice, entre otros, a sus propios colaboradores que han tenido la oportunidad de estudiar fuera de México como su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; el de Hacienda, Arturo Herrera; la de Economía, Graciela Márquez; el de Educación Pública, Esteban Moctezuma, sin olvidar al mundialmente conocido, Hugo López-Gatell. By the way, ¿por qué quiere parecerse a Mr. Trump, muy amigo mío, al no usar the mask? Aquí, hasta la mafia lo usa.

Mr. Obrador, antes de despedirme le advierto, de forma muy enfática y con el respeto que se merece: no se meta con mi familia. En otras palabras, Non si azzardi mai piú a nominare la mia famiglia…

M. Corleone.

gloaezatovar@yahoo.com