ACERTIJOS

*El saludo ahora de buenos días es: Cómo amaneciste ¿tienes Covid? Camelot

 

LOS BANQUEROS DE DIOS

 

Ser banquero de alguien, es algo que ni la misma tarjeta Master Card puede comprar. Se puede ser banquero de Dios (en italiano, il banchiere di Dio), como una vez lo fue Roberto Calvi en El Vaticano, que movía las finanzas de los papas y Dios lo bendecía desde las alturas, aunque Jesús expulsó a los mercaderes del Templo, aquí había un banco Ambrosiano bendito. Calvi terminó ahorcado, ejecutado por la mafia vaticana, pero esa es otra historia. Por el dinero se han cobrado vidas, la teoría de conspiración escribe que el Papa Juan Pablo I, fue mandado a platicar con San Pedro con un tecito envenenado, después de ser Papa solo 33 días, cuando descubrió que un tal Paul Marcinkus se estaba clavando y lavando el dinero del Vaticano. Ya no despertó y según el libro En el nombre de Dios, de David Yallop, esa fue la causa de su muerte, querer meter mano en el Banco del Vaticano, donde Marcinkus era el todopoderoso. Banqueros ha habido por toda una eternidad, solo México dejó de tener banqueros cuando Jolopo explotó con aquel ‘ya no nos saquearán’ y nacionalizó y terminó expulsando del templo de los bancos a las familias pudientes, como los Legorreta, que un día fueron dueños de Banamex, fundado en 1884. Y a quien, un tiempo del pasado, Yo Mero encontré al patriarca, Agustín Legorreta, en un vuelo de México a Paris en Air France, en el tiempo que todavía se podía fumar y, volando él en primera y Yo Mero con la perrada, coincidimos con un cigarro en esa pequeña zona y platicamos poco, qué se puede platicar con un banquero multimillonario, no le pregunté su opinión de López Portillo, porque seguro le mentaba su madre, había sido expropiado. Otra vez tuve muy cerca en reuniones mensuales a su hermano El Bayo Eduardo Legorreta, después que Salinas lo metió a la cárcel por maldad y venganza, pues El Bayo llegó a comprarle a Emilio Azcárraga la cadena de películas Videocentro, y ahí andábamos en esas franquicias cuando llegó a Xalapa a inaugurarnos una tienda chingona, que el tiempo y la piratería hizo desaparecer, Eduardo llegó en su avión privado, como acostumbraban los magnates del dinero. Agustín falleció en 2019 a los 84 años de edad, toda una historia de banqueros, desde que los Limantour se comenzaron a hablar de tú con el billete verde.

 

ENTRE BANQUEROS TE VEAS O EL BANQUERO DE AMLO

 

Dice el viejo refrán que, si ves a un banquero saltar por la ventana, salta tras él, algo habrá cuando caigas. Hablo de banqueros porque ayer Citibank Banamex tiró la toalla, no se sabe si porque está harto del sistema mexicano de izquierda, o porque quiere solamente vender. No se sabe si las acciones bajaron o subieron, lo que sí acalambraron a buena parte del México de los tuiteros. Los conocedores, como David Páramo, del noticiero de Ciro Gómez Leyva, asegura que nada pasará, que el banco Banamex seguirá igual, en el mismo lugar y con la misa gente, como cantaba Juan Gabriel, con todo esperando que llegue el nuevo comprador, quizá lo único que podría cambiar es el nombre, pero los changarros seguirán. Todo dependerá si lo compra Banorte de los Hank González o Inbursa de Slim o Banco Azteca de Ricardo Benjamín Salinas Pliego, que ayer mismo tuiteó lo siguiente: “Yo siempre he creído e invertido en México y los mexicanos. Por eso le he pedido a mi equipo analizar la conveniencia de adquirir Citibanamex y redoblar mi apuesta en México, los mexicanos y su futuro. Qué digan cuánto quieren por su changarro y vemos”. Algunos lo atizaron, le recordaron su pasado cuando el hermano de Carlos Salinas le metió un dinero a la concesión de TV Azteca y otros lo apuntan como el Banquero de Amlo, que eso debe ser un privilegio. Unos lo prefieren como banquero mexicano a los extranjeros. Salinas Pliego es un hombre interesante, un banquero de los de Forbes, entre las cinco fortunas de México y América, mueve su tuiter y él mismo se acomoda o riñe con los tuiteros, lo mismo exhibe una foto jugando golf que navegando por su yate de millones de dólares, o de repente ofrece que va a regalar cien mil pesos o un millón, solo porque amaneció de buenas. Personaje a quien el diario El País le dedicó un reportaje llamándole “El millonario mexicano que incendia las redes”. Historia para mañana.

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