ACERTIJOS

 

*De Bill Clinton: “Ser presidente se parece mucho a administrar un cementerio: hay mucha gente debajo de nosotros y nadie nos hace ningún caso”. Camelot.

LOS EMPAQUETADORES (WAL MART)

 

Hace unos días escribí, que me dio gusto volver a ver empaquetando en los supermercados, a las y los viejecitos de la Tercera Edad, que volvían a ser recontratados por las propinas, en la tienda Soriana de la orizabeña calle Madero. Alguien me dijo que Chedraui cuesta menos, también los volvió a emplear. Y ayer que me fui a Walmart en Orizaba, me encontré con la sorpresa que esa cadena no los ha vuelto a llamar. Y extraño a la güera, una señora que siempre ayudaba a empaquetar mis compras. Es cierto que esa tienda ya no usa bolsas de plástico y vende las suyas, pero es cierto también que muchos de nosotros llevamos nuestras bolsas y allí es donde ellas trabajarían, por sus propinas, lógico. Pedí hablar con el gerente de la tienda y me llegó un subordinado, le dije que como cliente reclamo que los vuelvan a contratar y que avisara a la matriz o al centro de mando, sé que se puede hacer por Internet, pero es chamba de ellos, porque luego hay señoras acomodando sus compras y atrasan las colas para el pago, además, el presidente AMLO ya les dijo en una de sus mañaneras, que los contraten, ya están vacunados y andan sanitizados y con cubrebocas. Gachos estos de Walmart, no llevan la ideología mercantil y humana de su fundador, Sam Walton, a quien un día vi llegar a una tienda suya de Sams en Brownsville, pues llegaba con sus amigos a la caza del pato en San Fernando, Tamaulipas, cuando se podía viajar, ahora si cruzas por esa zona a los únicos que cazan los delincuentes es a los humanos, pero esa es otra historia.

 

AQUELLA CALLE ABBEY ROAD

 

Un día estando en Londres. Me acordé que existían Los Beatles. Y busqué una parte de su gran historia, fui a la Calle Abbey Road, donde está un paso de cebra famoso y enfrente los estudios donde grabaron inmortales canciones. El camión del tour nos apeó cerca de la calle, la que los Beatles hicieron famosa. Cuando los cuatro iban a grabar a los estudios EMI, hoy Abbey Road, y no llegaban los ingenieros, incluido el quinto Beatle, George Martin, el otro era Brian Epstein, su manager, salieron a la calle y se tomaron una foto en ese paso de cebra, uno de ellos descalzo. Hay tantas historias que se contaron de esa foto, que a lo mejor ni los mismos cuatro de Liverpool se las supieron, cómo tantas historias hubo de Waterloo, que ni el mismo Wellington supo muchas de ellas. Las leyendas crean historias, a veces inverosímiles, es como la vida, la vida es una ruleta en que apostamos todos, dijera Tomás Méndez, y a veces la vida es una tómbola, tom, tom, tómbola, dijera Mona Bell. Aquí estamos viviendo una vida de una semana londinense. De calor, cuando todos los güeros salen a los campos verdes, se quitan la playera y en short quieren ocultar ese amarillo Caterpillar que cargan. Uno no necesita de eso, nacimos cafecitos y ahí vamos. A veces unos más prietos que otros, pero nos defendemos. Hay ahí mismo, al pie, el estudio que era EMI y ahora le llaman Abbey Road, alguien filma algún documental. Un letrero al frente nos alerta; es propiedad privada, no se puede pasar. Gachos. Ahí mismo donde los Beatles grabaron sus grandes éxitos ahora es sitio privilegiado para unos cuantos. Cuántas historias en ese cuarto de grabación, ahí nació, bueno en Liverpool, ahí creció más bien el cuarteto más grande que la música haya parido, ellos y Elvis Presley fueron lo máximo en aquella época, luego llegó Michael Jackson y el marcador se emparejó. A unos pasos, la tienda de los Beatles. Hay de todo: llaveros, camisetas, discos, imanes para refrigeradores, carteras, todo lo que se pueda ocurrir que vendan con la leyenda grabada The Beatles. Allí estuve, donde la música un día murió y se volvió triste, el día que mataron en NY un diciembre a John Lennon y el día que, también, jamás volvieron a unirse los cuatro, el cuarteto más afamado y aplaudido del mundo. Fin en aquella azotea londinense, su última grabación. Con chispa, esos mismos que en un concierto cuando la Reina Isabel estaba presente, John Lennon llegó a decir: ‘Los que estén atrás, en gayola, aplaudan, los que estén al frente, en primeras filas, solo agiten sus joyas’.

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