ACERTIJOS

*En política, se sube por la escalera y se sale por la ventana. Camelot.

 

EL SOMOS DE NETFLIX

 

Uno comienza a ver la recién estrenada serie de Netflix, llamada ‘Somos’, y encuentras el retrato exacto de ese México que no se ha ido, que no se ha terminado de ir, donde no han nacido nuevos carteles, como presumió el presidente en su informe, pero con los que tenemos hay más que suficiente. Es la historia verídica filmada de un pueblo fronterizo llamado Allende, en Coahuila, donde los Zetas ejecutan una masacre que fue un hecho real, doloroso, lleno de sangre, escrito alguna vez por el académico Sergio Aguayo. Terrible, brutal, sanguinaria, la historia de un pueblo donde los delincuentes se apoderan de todo un pueblo, policía, bomberos, todo tipo de autoridad, solo opera la de ellos, la de las balas y sangre. En el paroxismo de su locura ejecutan a 42 personas cuando bien pudieron ser 300. Mataban al que se les atravesaba, como ahora lo hicieron en Tamaulipas liquidando gente inocente. Como lo hacen ahora mismo en ese pueblo michoacano llamado Aguilillas, en Michoacán, cuando los pobladores huyen en un éxodo hacia Estados Unidos, porque los carteles han llegado a tomar las ciudades. México es un narco estado, sin duda, México tiene terrorismo, sin duda, la política de abrazos y no balazos no sirvió de nada. La cruda serie de Netflix nos lleva a unos sucesos ocurridos hace años, en 2011, pero bien se pueden mirar en el espejo del día en cualquier parte de nuestro país. Esa masacre, que fue verídica y real, rememora a la de San Fernando, en Tamaulipas, en 2010 cuando mataron a 72 migrantes y las escenas eran desgarradoras. Rememora también aquel gran relato que escribió el periodista Arturo Pérez Reverte, y se puede leer en Internet, de don Alejo Garza Taméz, un acaudalado hombre de 72 años, que tenía un rancho al que llegaron los carteles a querer expropiar, y mandó a su gente a casa y se quedó a defender con su vida esa propiedad suya, no sin antes liquidar y llevarse entre las balas a varios criminales (4 muertos y 2 gravemente heridos). Pérez Reverte: “La noche fue larga, de poco sueño y mucha alerta, atento a cualquier ruido exterior. Supongo que se quitaría el frío con una botella de tequila y mataría las horas con cigarrillos. Tal vez había dejado el tabaco años atrás, por la salud, y volvió a fumar esa noche. Es así como imagino a don Alejo: sentado en la oscuridad con un rifle semiautomático entre las piernas, los bolsillos llenos de cartuchos, un tequila en una mano y la brasa roja de un cigarrillo en los labios, entornados los ojos para escudriñar la noche, atento a los sonidos del exterior. Recordando a ratos su vida. Esperando”.

 

SE ACABA EL CONTRATO (MESSI)

 

Termina el contrato del gran Leo Messi. Una historia que comenzó en un café, cuando de pequeño su padre firmó en una servilleta, que guarda el Club Barcelona entre sus trofeos, por tiempo indefinido, aunque lo iban renovando cada que podían. Es el mejor jugador pagado en la historia y fue el contrato más barato del mundo, por nada lo firmaron, ya luego fue cotizando poco a poco, o mucho a mucho. Messi no era nada, solo un pequeño que llegó a La Masía, donde forjan a los chamacos y se convirtió en el más grande en esta época. Para el 30 de junio a la medianoche, cuando el gallo cantó, Messi era hombre libre. Terminó su contrato. Atrás quedaron los días cuando amenazó con irse y el anterior presidente le aplicó la cláusula del no te entumas, de no te vas porque no te vas, y lo dejó obligado y con mal humor a quedarse a terminar su contrato. A aquel presidente, Bartomeu, le costó su cargo. El actual, Joan Laporta, lo quiere firmar a como dé lugar. Messi vale más de lo que pesa. Creen muchos que renovará con Barcelona, el dinero ya no es problema, ya acordaron pagarle 6 millones de euros mensuales, el problema es el tiempo. Messi solo quiere un año y Barcelona le pide dos, el futuro del argentino está en Estados Unidos, adonde ira quizá con el equipo Inter de Miami, en Florida, donde es accionista David Beckham y por eso ya compró una casa en Miami, en abonos no chiquitos, como Elektra, en puro cash. Va a terminar como Pelé y muchos grandes futbolistas, en ese futbol que paga toneladas de dinero, porque con la llegada de Messi al equipo americano que fuera, tiene garantizadas la venta de un millón de camisetas en un año, y con eso sale para pagar la renta, el teléfono, la luz y el gas de Chava Partida, del Atlántico. Además, ya le entregó su arte a toda Europa, es tiempo que América lo vea jugar, ya luego él decidirá si se va a Barcelona de regreso, porque ese club lo quiere como embajador eterno del equipo que llevó a las glorias más grandes de su historia. Larga vida a Messi.

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